Los chorizos al horno, acompañados o no de papas, eran un clásico de los gélidos días de invierno, tanto al mediodía como a la noche. Su aroma era característico mientras se horneaba en los hornos de la cocina a leña y mamá preparaba una amplia variedad de ensaladas. Era una época de chorizos caseros elaborados en las típicas carneadas familiares. Tanto era así, que no había casa en la colonia o aldea, donde no hubiera chorizos colgados en los tirantes del sótano, Schepie o algún lugar fresco de la casa.
Esta comida iba acompañada, como ya dijimos, de una amplia variedad de ensaladas y también de otros platos que mamá o la abuela elaboraban especialmente para la ocasión. Como así también el clásico pan casero. Infaltable en todo hogar y en toda mesa de los alemanes del Volga.
Autor: Julio César Melchior
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