En este ya clásico ciclo de entrevistas de El Observador con historias y relatos de protagonistas de Crespo, dialogamos esta semana con Oscar Huber, quien repasó sus más de 3 décadas junto a la música alemana, recorriendo cientos de escenarios de Entre Ríos y numerosas provincias argentinas. Pero además, contó sobre su paso por las instituciones, el Coro, el deporte y las agrupaciones tradicionalistas.
“En el fondo de la vivienda de mis padres, en la misma manzana, había una casa en la que ensayaban Los Inmigrantes (reconocido grupo de música de los años ’80 y ’90), por lo que los iba a ver y escuchar. Hasta que un día me invitaron a cantar y a partir de ahí, empecé a transitar este camino, que me permitió visitar muchos lugares y conocer tanta gente, que es lo que la música genera” contó Oscar en el inicio de una emotiva charla con este medio. “En ese momento, en el grupo estaban ‘Lucho’ y Daniel Puntín, ‘Marcelito’ Müller, Miguel Pusineri… Tiempo después también formaron parte Raúl Franck, “Chelo” Butvilofsky, Mario Schimpf, entre otros. Fue una linda etapa que tuve en ‘Los Inmigrantes’. Posteriormente, llegó la posibilidad de cantar con Maravillas Alemanas y en Los Nuevos Waigandt, recorriendo escenarios por todo el país”.
LA CANCIÓN A GABRIEL HEINZE
Entre sus anécdotas y recuerdos más especiales aparece una canción que escribió, titulada “¡La Polka del Gringo!”, dedicada al ex futbolista Gabriel “Sonry” Heinze. La letra, anticipaba un gol de cabeza en un Mundial del ídolo crespense, presagio de lo ocurrido en la Copa de Sudáfrica de 2010, cuando la selección albiceleste superaba por 1 a 0 a Nigeria, precisamente con gol del defensor de la Capital de la Avicultura. Aquella canción y la coincidencia posterior, le abrió a Huber las puertas de entrevistas radiales y periodísticas que todavía hoy recuerda con orgullo.
“Días pasados me llamó Sebastián, director del Grupo Tentación, para adaptar al alemán el tema ‘El Cachamay’ del músico ‘Bocha’ Lobosco. Eso fue un lunes y el viernes siguiente, ya se estaba grabando la canción, que tuvo una gran repercusión. Hasta la escuchó el autor, quien me contactó y nos felicitó por el trabajo realizado. Son experiencias y cosas lindas que te deja la música, que ha sido una parte fundamental en mi vida. No solamente con los grupos, tengo también el recuerdo de haber conformado el Coro que, bajo la dirección de Carlos Stürtz, participó en 1988, de las celebraciones centrales del centenario de Crespo. Y hoy sigo ligado a la música, integrando el grupo Sonido IERPino, participando en los cultos de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata”.
Cuando se lo consultó sobre nuevos proyectos personales musicales, no dudó en afirmar que “ahora es tiempo de los más jóvenes y ojalá sean más los que se sumen y mantengan vivas las tradiciones. Si bien he dejado los escenarios, cuando voy a las fiestas y me ven, desde algún grupo siempre me invitan a cantar. Por supuesto es una alegría y un orgullo que me tengan presente”.
INCANSABLE DIRIGENTE Y COLABORADOR
Además de la música, a Huber también se lo reconoce por su valioso aporte a la comunidad, a través de las instituciones: “He participado en la Cooperadora de la Escuela 203 ‘Guaraní’, donde estudiaron mis 3 hijos; participé en la Subcomisión de Fútbol Infantil en ADYC, he estado en la Comisión del Autódromo de Crespo, cuando se trajeron importantes categorías del automovilismo entrerriano y de otras provincias; he recorrido muchos lugares con la Agrupación tradicionalista Los Menchos. He tenido la posibilidad de jugar al fútbol (arquero) en Unión y Cultural y luego en la Liga de Veteranos”.
Mencionó que “otro momento inolvidable es la celebración de ‘San Juan’ (en la noche del 23 de junio de cada año, en vísperas del aniversario del nacimiento de San Juan Bautista). Lo hacíamos con el siempre recordado y querido ‘Mando’ Reisenawer. Hemos ido a visitar y a cantarles a muchos ‘Juanes’ a sus casas, incluso hasta en Aldea San Rafael. Esperemos que esta hermosa tradición no se pierda: antes éramos 12 o 15 y ahora quedamos 2 o 3 y de no haber sido por el impulso que le está dando nuevamente el Grupo Edelweiss, esto hubiera quedado en el camino. Necesitamos que no se pierdan estas cosas, ni el idioma, ni otras costumbres alemanas. Lo del idioma, creo que sería fundamental enseñarlo en las escuelas para preservar una identidad que se va diluyendo lamentablemente con el paso de las generaciones”.
Al mirar hacia atrás, recuerda los ensayos y el esfuerzo que implicaba representar a Crespo en cada escenario, a veces viernes, sábado y domingo, en un mismo fin de semana. “Nos ha tocado presentarnos hasta un 31 de diciembre, festejando ‘Año Nuevo’ lejos de la familia, pero siempre, intentando dejar bien representada nuestra música, nuestra ciudad y nuestra gente”. Una frase que refleja el compromiso con el que vivió cada presentación y el legado que, aún hoy, sigue inspirando a quienes mantienen vivas las tradiciones, honrando nuestras raíces.
Autor: Ciclo de entrevistas de El Observador con historias y relatos de protagonistas de Crespo












