Ritmo Caracteristico! Sonido Propio e Iluminacion para Todo Tipo de
Eventos! ¡Todos los Ritmos y Estilos Musicales a TU Servicio! Gracias
Por Confiarnos Tu Fiesta! ¡Sera Inolvidable! Por contrataciones podés
comunicarte al (0343) 4362516 Sr. Rolando Plum
Album: Llego La Hora de Bailar.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 47.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera.
Año: 2011.
Sonido: Excelente.
01- Ritmo Cuartetero.
02- Oh Miramar.
03- El monstruo baila cumbia.
04- Llego la horar de bailar - A ver, aver.
05- Republica de Corrientes - Paso Laguna.
06- Los colectiveros.
07- Corazon, corazon.
08- Boquita de almendra.
09- Desde el alma.
10- Pideme la luna.
11- Merceditas.
12- Mateando con la Patrona - Fiesta Tirolesa.
13- Me mata.
14- Cada vez que sale el sol.
Descargar
Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez por compartir este material.
Este sitio fue creado con el fin de difundir la música del volga y algo más, con esto no fomentamos la piratería ni buscamos ningún fin económico, solamente creamos un sitio para que todas las personas que aman el género puedan disfrutar de un montón de artistas. Haciendo valer el derecho de de libre expresión. APOYA A TUS ARTISTAS COMPRANDO SUS DISCOS ORIGINALES Y ASISTIENDO A SUS BAILES... GRACIAS!!!
domingo, 23 de octubre de 2016
miércoles, 19 de octubre de 2016
La vida de nuestros abuelos alemanes del Volga
Paredes de adobe. Paja en el techo. Casa humilde. Habitantes dignos. Un hombre, una mujer, nueve niños labrando la tierra. Se despiertan con el sol y se van a dormir cuando cae en el horizonte despertando a la luna y las estrellas. Siembran, cosechan, prosperan, crecen. Año tras año. Mientras los días pasan y con ellos la vida.
El arado va abriendo surcos en la tierra y el tiempo va trazando arrugas en las manos y las frentes de las personas. Las moldea, cincela su carácter, forja su voluntad, los vuelve tercos a la adversidad, y seguros frente a la fatalidad. Ni las tormentas furiosas, ni las heladas que todo lo marchitan llevándose cosechas enteras, doblegan sus espaldas. No hay nada que los venza. Nada que pueda con ellos. Son obstinados.
Sin más arma que la esperanza, más fe que en Dios, y más sueño que transformar la tierra en prosperidad, continúan trabajando, trabajando, siempre trabajando.
El arado va abriendo surcos en la tierra y el tiempo va trazando arrugas en las manos y las frentes de las personas. Las moldea, cincela su carácter, forja su voluntad, los vuelve tercos a la adversidad, y seguros frente a la fatalidad. Ni las tormentas furiosas, ni las heladas que todo lo marchitan llevándose cosechas enteras, doblegan sus espaldas. No hay nada que los venza. Nada que pueda con ellos. Son obstinados.
Sin más arma que la esperanza, más fe que en Dios, y más sueño que transformar la tierra en prosperidad, continúan trabajando, trabajando, siempre trabajando.
domingo, 16 de octubre de 2016
Super Banda Estrella - Variados
Material de recopilaciones de diferentes materiales de la Super banda estrella desde sus comienzo con diefentes estilos que varian de polcas alemanas, pasodobles, schottis hasta musica tropical.
Album: Variados.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 53.5 Mb.
Caratulas: Frontal .
Año: -.
Sonido: Excelente
01- Amor en budapest.
02- Eres mi cancion.
03- Cielito lindo.
04- Fiesta en la aldea.
05- Gato montes.
06- Cucu del tirol.
07- De la mano del rosedal.
08- Lejana Suiza.
09- Llora la niña.
10- En una noche que brillaba la luna.
11- Mama vieja.
12- Mendigo rey.
13- Tio Guillermo.
14- Polkita de los colonos.
15- Pasion y vida.
16- Silueta porteña.
17- Quien te da lo que te daba.
18- Recopilacion de Serefin Muller
Descargar
Album: Variados.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 53.5 Mb.
Caratulas: Frontal .
Año: -.
Sonido: Excelente
01- Amor en budapest.
02- Eres mi cancion.
03- Cielito lindo.
04- Fiesta en la aldea.
05- Gato montes.
06- Cucu del tirol.
07- De la mano del rosedal.
08- Lejana Suiza.
09- Llora la niña.
10- En una noche que brillaba la luna.
11- Mama vieja.
12- Mendigo rey.
13- Tio Guillermo.
14- Polkita de los colonos.
15- Pasion y vida.
16- Silueta porteña.
17- Quien te da lo que te daba.
18- Recopilacion de Serefin Muller
Descargar
miércoles, 12 de octubre de 2016
Historia de las tradicionales carneadas de los alemanes del Volga
Las carneadas forman parte de la identidad gastronómica y cultural del pueblo de los alemanes del Volga desde tiempos inmemoriales. Investigando sus orígenes podemos encontrar vestigios de las primitivas carneadas en el hombre prehistórico, cuando su única finalidad todavía era la de cazar y alimentarse sin mayores apetencias higiénicas ni remilgos culinarios, y se reunía de manera tribal para comer lo que había cazado. Una variante cruel si se quiere de la actual carneada pero no menos cierto que ese es su origen y nadie puede soslayarlo.
Transcurriendo la historia de la humanidad, el hombre se volvió un ser sedentario. Comenzaron los asentamientos en grupo, luego en colonias, pueblos, ciudades… y paulatinamente el hombre fue perfeccionando sus maneras de producir alimentos.
Así pasamos por diferentes etapas hasta llegar a la Edad Media, dónde toman cohesión definitiva muchas de las costumbres y tradiciones que hoy conforman el legado cultural que nos dejaron nuestros queridos abuelos, que llegaron de allá lejos, allende el mar.
Es en la Edad Media donde las familias comienzan a aglutinarse alrededor del rito de la matanza de animales para la producción de alimentos que sean susceptibles de conservar durante el largo y frío invierno en Alemania, donde la producción agrícola, por aquellos años, se volvía casi nula. Una experiencia que luego también se repitió en las aldeas fundadas a orillas del río Volga, en Rusia. Donde la soledad de la estepa, la lejanía de la madre patria, un sentido amplio de familia y de comunidad, hizo que este modo de producción de alimentos se transformara en una tradición altamente afectiva y ligada a la cultura e identidad de los alemanes del Volga. Que luego trajeron consigo a la República Argentina.
La carneada es una fiesta, la fiesta de la familia grande, en la que se reúnen para trabajar abuelos, padres, hijos, nietos, hermanos, tíos, vecinos… todos aportando no solamente mano de obra sino alegría. Una alegría que se acompaña con música y el sonido de un acordeón. Y que se prolonga por varios días.
Transcurriendo la historia de la humanidad, el hombre se volvió un ser sedentario. Comenzaron los asentamientos en grupo, luego en colonias, pueblos, ciudades… y paulatinamente el hombre fue perfeccionando sus maneras de producir alimentos.
Así pasamos por diferentes etapas hasta llegar a la Edad Media, dónde toman cohesión definitiva muchas de las costumbres y tradiciones que hoy conforman el legado cultural que nos dejaron nuestros queridos abuelos, que llegaron de allá lejos, allende el mar.
Es en la Edad Media donde las familias comienzan a aglutinarse alrededor del rito de la matanza de animales para la producción de alimentos que sean susceptibles de conservar durante el largo y frío invierno en Alemania, donde la producción agrícola, por aquellos años, se volvía casi nula. Una experiencia que luego también se repitió en las aldeas fundadas a orillas del río Volga, en Rusia. Donde la soledad de la estepa, la lejanía de la madre patria, un sentido amplio de familia y de comunidad, hizo que este modo de producción de alimentos se transformara en una tradición altamente afectiva y ligada a la cultura e identidad de los alemanes del Volga. Que luego trajeron consigo a la República Argentina.
La carneada es una fiesta, la fiesta de la familia grande, en la que se reúnen para trabajar abuelos, padres, hijos, nietos, hermanos, tíos, vecinos… todos aportando no solamente mano de obra sino alegría. Una alegría que se acompaña con música y el sonido de un acordeón. Y que se prolonga por varios días.
domingo, 9 de octubre de 2016
Grupo Astral - Difusion '2001'
Grabaciones en vivo del año 2001 del Grupo Astral con Polcas, vals, pasodoble, chamame y otros ritmos con toda la fuerza en vivo.
Album: Difusion.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 52.5 Mb.
Caratulas: Frontal .
Año: 2001.
Sonido: Excelente
01- Marcha del inmigrante.
02- Isabella
03- Contando las estrellas.
04- Seleccion de polcas.
05- Viejita llevame a casa.
06- Rayo de sol.
07- Drink.
08- No me mientas.
09- Polca swaba.
10- Pasodoble
11- Chamame.
12- Hay una cerveceria en munich.
13- Seleccion de polcas.
14- Alegre es la vida de los gitanos.
15- Sabado.
Descargar
Album: Difusion.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 52.5 Mb.
Caratulas: Frontal .
Año: 2001.
Sonido: Excelente
01- Marcha del inmigrante.
02- Isabella
03- Contando las estrellas.
04- Seleccion de polcas.
05- Viejita llevame a casa.
06- Rayo de sol.
07- Drink.
08- No me mientas.
09- Polca swaba.
10- Pasodoble
11- Chamame.
12- Hay una cerveceria en munich.
13- Seleccion de polcas.
14- Alegre es la vida de los gitanos.
15- Sabado.
Descargar
miércoles, 5 de octubre de 2016
Historia de vida de una descendiente de alemanes del Volga
Una mujer, descendiente de alemanes del Volga, cuenta su vida sin dudas ni prejuicios. Revela sus vivencias más íntimas y deja al descubierto qué esperaban los padres y la sociedad de una mujer en aquellos lejanos años cuando las colonias comenzaban a surgir y las costumbres, las tradiciones y la férrea moral religiosa, se aplicaban sin contemplaciones y sin tener en cuenta los deseos personales de nadie.
-Mis padres junto a sus hijos producían y elaboraban casi todo lo que se consumía en casa. Tenían quinta de verduras y frutales. Un horno de barro para hornear pan. Dos veces al año carneaban una vaca y un cerdo para hacer chorizos, morcillas, jamón. Elaboraban chucrut y pepinos en conserva. Dulces de tomate, zapallo, ciruela, higo, manzana. Tenían gallinero con gallinas, patos, gansos, pavos, gallaretas. Criaban cerdos, conejos y tenían alguna que otra vaca lechera. Tenían de todo. Y eso que éramos una familia humilde. Pero nunca fuimos pobres. Jamás nos faltó la comida. Todo lo contrario: cuando podíamos también ayudábamos a algún vecino necesitado, a una viuda sola, a un anciano sin hijos. Antes la gente era más solidaria –rememora Emilia.
-Mamá y papá trabajaban mucho. Los dos. Mano a mano. Mi mamá se levantaba muy temprano para hacer el Kalach, el pan diario, y papá trabaja en el campo de peón. Se iba a caballo de madrugada. A veces, a la noche, cuando regresaba, traía una liebre, un peludo, una mulita, una vizcacha. Esos eran días de fiesta. Los chicos nos poníamos contentos. Mamá preparaba guisos riquísimos. Eran muy sabrosos. Tenían un aroma que nunca voy a olvidar –sonríe la anciana mientras una lágrima rueda por la mejilla.
-Mientras íbamos creciendo, los hijos nos sumábamos al trabajo. Los hombres en la tarea rural y las mujeres en las labores domésticas: limpiar el gallinero, el chiquero; barrer el patio con escobas fabricadas con ramas secas; regar la quinta con agua que había que sacar con la bomba, bombeando litros y litros de agua. Y, por supuesto, había que lavar la ropa de toda la familia, coser, remendar, planchas. Ayudar en la cocina… -enumera Emilia.
-Lo hacíamos con alegría. Cantábamos en alemán. Y a la noche, después de cenar, teníamos libre para jugar en la calle, con los hijos de los vecinos. Jugábamos a la mancha, a la escondida. Cazábamos bichitos de luz y los poníamos en un frasco, sobre cerca de la cama, como un velador. Eran juegos sencillos. Todo lo inventábamos nosotros. Jugábamos a la visita, a la mamá y al papá. Eran otros tiempos. Más lindos –vuelve a sonreír Emilia.
-Todo desapareció el día que abuela nos llamó para decirnos que papá había muerto. Al principio no entendimos lo que eso quería decir. Después lo vimos dentro del cajón, con los ojos cerrados, en la habitación vacía donde dormía con mamá, que lloraba desconsoladamente. Recién nos dimos cuenta lo que significaba la noticia cuando volvimos a casa después de sepultarlo. Ahí entendimos lo que había pasado. Estábamos solos para siempre y que nunca volveríamos a ver a papá –revela la anciana mirando fijo y sin pestañar para no llorar otra vez
-A partir de ese día todo cambio. Mi hermano mayor se hizo cargo de la casa hasta que mi abuelo le consiguió un marido a mi mamá. Antes era así. Los abuelos decidieron que mamá necesitaba un hombre, que tenía que volver a casarse, que no estaba bien visto que se quedara sola con cuarenta y cinco años. Y la casaron con un hombre de cincuenta. Un solterón. Alguien que aceptó enseguida y rápidamente se hizo cargo de la familia. La llegada del solterón hizo que la unión entre mamá y sus hijos se rompiera. Él era muy mandón. Siempre nos ordenaba hacer cosas. Nos decía que era por nuestro bien, que un día se lo íbamos a agradecer; pero lo único que logró fue que los mayores se casaran pronto y se fueran de casa. Y de a poco, nos fuimos yendo todos, dejando a mamá sola con el solterón. No sé si alguna vez se quisieron; pero siempre se llevaron bastante bien. Tanto que ella le hizo más caso a él que a sus propios hijos –reprocha bajando la voz para que no se le escape alguna lágrima.
-¡Así es la vida! –exclama-. Volví a casa después de muchos años, el día en que el solterón me mandó un telegrama a Córdoba para avisarme que mamá había muerto. Cuando llegué acá, cansada de un largo viaje y llena de dolor, hacía ya unas horas que la habían enterrado. Fui al cementerio a visitarla en la tumba. Lloré mucho. Me arrepentí de corazón de no haber regresado una sola vez para visitarla y verla con vida aunque más no sea un ratito. Nunca se me pasó el enojo que tenía porque se había vuelto a casar y preferir al solterón en lugar de sus hijos –esta vez sí, Emilia lloró desconsoladamente.
-El solterón tenía ochenta y tres años. Estaba en casa, en la casa donde habíamos nacido, que ahora era suya. Por eso mis hermanos y yo nos reunimos en la casa mi hermano mayor. Discutimos que hacer con la casa. Si pelear con el solterón o no, para que nos diera las cosas que le pertenecían a mamá y que ahora eran nuestras. Decimos no hacer nada. ¿Para qué? Ya no era nuestra casa. Papá y mamá habían muerto. Casi seguro que la casa había olvidado a papá hacía muchos años y que el interior estaba totalmente cambiado a como nosotros lo recordábamos. No quise ir a averiguarlo. Me fui de la colonia sin averiguarlo y lloré todo el viaje de regreso a Córdoba –cierra su relato Emilia Simon.
-Mis padres junto a sus hijos producían y elaboraban casi todo lo que se consumía en casa. Tenían quinta de verduras y frutales. Un horno de barro para hornear pan. Dos veces al año carneaban una vaca y un cerdo para hacer chorizos, morcillas, jamón. Elaboraban chucrut y pepinos en conserva. Dulces de tomate, zapallo, ciruela, higo, manzana. Tenían gallinero con gallinas, patos, gansos, pavos, gallaretas. Criaban cerdos, conejos y tenían alguna que otra vaca lechera. Tenían de todo. Y eso que éramos una familia humilde. Pero nunca fuimos pobres. Jamás nos faltó la comida. Todo lo contrario: cuando podíamos también ayudábamos a algún vecino necesitado, a una viuda sola, a un anciano sin hijos. Antes la gente era más solidaria –rememora Emilia.
-Mamá y papá trabajaban mucho. Los dos. Mano a mano. Mi mamá se levantaba muy temprano para hacer el Kalach, el pan diario, y papá trabaja en el campo de peón. Se iba a caballo de madrugada. A veces, a la noche, cuando regresaba, traía una liebre, un peludo, una mulita, una vizcacha. Esos eran días de fiesta. Los chicos nos poníamos contentos. Mamá preparaba guisos riquísimos. Eran muy sabrosos. Tenían un aroma que nunca voy a olvidar –sonríe la anciana mientras una lágrima rueda por la mejilla.
-Mientras íbamos creciendo, los hijos nos sumábamos al trabajo. Los hombres en la tarea rural y las mujeres en las labores domésticas: limpiar el gallinero, el chiquero; barrer el patio con escobas fabricadas con ramas secas; regar la quinta con agua que había que sacar con la bomba, bombeando litros y litros de agua. Y, por supuesto, había que lavar la ropa de toda la familia, coser, remendar, planchas. Ayudar en la cocina… -enumera Emilia.
-Lo hacíamos con alegría. Cantábamos en alemán. Y a la noche, después de cenar, teníamos libre para jugar en la calle, con los hijos de los vecinos. Jugábamos a la mancha, a la escondida. Cazábamos bichitos de luz y los poníamos en un frasco, sobre cerca de la cama, como un velador. Eran juegos sencillos. Todo lo inventábamos nosotros. Jugábamos a la visita, a la mamá y al papá. Eran otros tiempos. Más lindos –vuelve a sonreír Emilia.
-Todo desapareció el día que abuela nos llamó para decirnos que papá había muerto. Al principio no entendimos lo que eso quería decir. Después lo vimos dentro del cajón, con los ojos cerrados, en la habitación vacía donde dormía con mamá, que lloraba desconsoladamente. Recién nos dimos cuenta lo que significaba la noticia cuando volvimos a casa después de sepultarlo. Ahí entendimos lo que había pasado. Estábamos solos para siempre y que nunca volveríamos a ver a papá –revela la anciana mirando fijo y sin pestañar para no llorar otra vez
-A partir de ese día todo cambio. Mi hermano mayor se hizo cargo de la casa hasta que mi abuelo le consiguió un marido a mi mamá. Antes era así. Los abuelos decidieron que mamá necesitaba un hombre, que tenía que volver a casarse, que no estaba bien visto que se quedara sola con cuarenta y cinco años. Y la casaron con un hombre de cincuenta. Un solterón. Alguien que aceptó enseguida y rápidamente se hizo cargo de la familia. La llegada del solterón hizo que la unión entre mamá y sus hijos se rompiera. Él era muy mandón. Siempre nos ordenaba hacer cosas. Nos decía que era por nuestro bien, que un día se lo íbamos a agradecer; pero lo único que logró fue que los mayores se casaran pronto y se fueran de casa. Y de a poco, nos fuimos yendo todos, dejando a mamá sola con el solterón. No sé si alguna vez se quisieron; pero siempre se llevaron bastante bien. Tanto que ella le hizo más caso a él que a sus propios hijos –reprocha bajando la voz para que no se le escape alguna lágrima.
-¡Así es la vida! –exclama-. Volví a casa después de muchos años, el día en que el solterón me mandó un telegrama a Córdoba para avisarme que mamá había muerto. Cuando llegué acá, cansada de un largo viaje y llena de dolor, hacía ya unas horas que la habían enterrado. Fui al cementerio a visitarla en la tumba. Lloré mucho. Me arrepentí de corazón de no haber regresado una sola vez para visitarla y verla con vida aunque más no sea un ratito. Nunca se me pasó el enojo que tenía porque se había vuelto a casar y preferir al solterón en lugar de sus hijos –esta vez sí, Emilia lloró desconsoladamente.
-El solterón tenía ochenta y tres años. Estaba en casa, en la casa donde habíamos nacido, que ahora era suya. Por eso mis hermanos y yo nos reunimos en la casa mi hermano mayor. Discutimos que hacer con la casa. Si pelear con el solterón o no, para que nos diera las cosas que le pertenecían a mamá y que ahora eran nuestras. Decimos no hacer nada. ¿Para qué? Ya no era nuestra casa. Papá y mamá habían muerto. Casi seguro que la casa había olvidado a papá hacía muchos años y que el interior estaba totalmente cambiado a como nosotros lo recordábamos. No quise ir a averiguarlo. Me fui de la colonia sin averiguarlo y lloré todo el viaje de regreso a Córdoba –cierra su relato Emilia Simon.
domingo, 2 de octubre de 2016
El Dúo Alemán - En Vivo '2015'
Es el primer volumen de este grupo llamado "El Dúo Aleman" integrado por Milton Bauer en Acordeon, voz y animacion y Luciano Francou en guitarra. Este material grabado en vivo el 54 de julio del 2015 en ULRRA San Miguel.
Album: En Vivo.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 53.5 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera.
Año: 2015.
Sonido: Excelente.
01- A los Amigos de Bovril.
02- Bailando con el Dúo Alemán.
03- Amanecer Campero.
04- Recordando a los Compadres.
05- Cuidado con la gotera.
06- Rey Ascona.
07- El empalme.
08- Marcha del inmigrante.
09- Don Gualberto.
10- Homenajeando a Mario Masson .
11- El Toro.
12- Eliseo Castillo.
Descargar
Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez por compartir este material.
Album: En Vivo.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 53.5 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera.
Año: 2015.
Sonido: Excelente.
01- A los Amigos de Bovril.
02- Bailando con el Dúo Alemán.
03- Amanecer Campero.
04- Recordando a los Compadres.
05- Cuidado con la gotera.
06- Rey Ascona.
07- El empalme.
08- Marcha del inmigrante.
09- Don Gualberto.
10- Homenajeando a Mario Masson .
11- El Toro.
12- Eliseo Castillo.
Descargar
Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez por compartir este material.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Videos de Banda Immer Truff
Grupo de Santa Rosa la Pampa
Aqui varios videos
Aqui varios videos
Noche debut
Selección de polkas! - Kerb 2013
Cumbia alemana
domingo, 25 de septiembre de 2016
Gringo Brzezñiaskiewicz - Que Bien Bailas '2010'
Album: Que Bien Bailas.
Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 53.5 Mb.
Caratulas: Frontal .
Año: 2014.
Sonido: Excelente.
01- Que Bien Bailas.
02- Bretzel y Cerveza.
03- Con la Jarra Llena de Vino.
04- A los Volgas de Castelli.
05- A Don Vasha (Basilio)
06- Yendo al Baile.
07- Alemanes en Charata
08- La Chevecha .
09- Vanerao Pa Mi Guaina
10- Yo Soy Norteño.
11- Cae la Lluvia y Sin Ti.
12- No Me Ganarás.
13- Si Fuera Tuyo.
14- Chaco, Checo y Eslovaco
15- Días de Verano
Descargar
Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 53.5 Mb.
Caratulas: Frontal .
Año: 2014.
Sonido: Excelente.
01- Que Bien Bailas.
02- Bretzel y Cerveza.
03- Con la Jarra Llena de Vino.
04- A los Volgas de Castelli.
05- A Don Vasha (Basilio)
06- Yendo al Baile.
07- Alemanes en Charata
08- La Chevecha .
09- Vanerao Pa Mi Guaina
10- Yo Soy Norteño.
11- Cae la Lluvia y Sin Ti.
12- No Me Ganarás.
13- Si Fuera Tuyo.
14- Chaco, Checo y Eslovaco
15- Días de Verano
Descargar
miércoles, 21 de septiembre de 2016
El tiempo de la niñez en época de nuestros abuelos
Por Padre Brendel
“El tiempo de la niñez en las colonias era una época dichosa para nosotros. Vivíamos en un universo que no estaba afectado por ningún tipo de problemas ni inquietudes. Los niños nunca nos enterábamos de nada. Los mayores, tanto padres como abuelos, mantenían todas las dificultades que aquejaban a la familia en secreto y conversaban buscando las soluciones de los mismos, cuando estaban solos. Recién mucho más tarde nos explicamos los niños de ayer, por qué, después de una reunión secreta salía nuestra madre secándose alguna lagrimilla: es que allí se había discutido un procedimiento, una influencia, o un método, como quizás también se había corregido un error. Ellos tenían su mundo y nosotros el nuestro. De la misma manera, ellos poseían su trabajo y nosotros teníamos nuestros juegos. Algunos muy ancestrales, que heredábamos de generación en generación, como los Koser, die Loftipier, die Fohreiter, por citar tres de los más populares, y otros que inventábamos imitando las tareas rurales que desarrollaban nuestros padres en el campo.
La niñez, como pude comprobar por propia experiencia, era totalmente feliz. No había ambiciones de cosas imposibles, ni sueños irrealizables. Los juguetes como hoy se conciben, eran muy raros en esa época, lo que no quiere decir que los niños no tuvieran los suyos, fabricándoselos, y su tema siempre eran o máquinas de trillar o de segar, o carros de diversos tamaños... pero siempre "made in home" industria doméstica”.
“El tiempo de la niñez en las colonias era una época dichosa para nosotros. Vivíamos en un universo que no estaba afectado por ningún tipo de problemas ni inquietudes. Los niños nunca nos enterábamos de nada. Los mayores, tanto padres como abuelos, mantenían todas las dificultades que aquejaban a la familia en secreto y conversaban buscando las soluciones de los mismos, cuando estaban solos. Recién mucho más tarde nos explicamos los niños de ayer, por qué, después de una reunión secreta salía nuestra madre secándose alguna lagrimilla: es que allí se había discutido un procedimiento, una influencia, o un método, como quizás también se había corregido un error. Ellos tenían su mundo y nosotros el nuestro. De la misma manera, ellos poseían su trabajo y nosotros teníamos nuestros juegos. Algunos muy ancestrales, que heredábamos de generación en generación, como los Koser, die Loftipier, die Fohreiter, por citar tres de los más populares, y otros que inventábamos imitando las tareas rurales que desarrollaban nuestros padres en el campo.
La niñez, como pude comprobar por propia experiencia, era totalmente feliz. No había ambiciones de cosas imposibles, ni sueños irrealizables. Los juguetes como hoy se conciben, eran muy raros en esa época, lo que no quiere decir que los niños no tuvieran los suyos, fabricándoselos, y su tema siempre eran o máquinas de trillar o de segar, o carros de diversos tamaños... pero siempre "made in home" industria doméstica”.
domingo, 18 de septiembre de 2016
Bandita Edelweiss - Ritmo y alegría
El segundo material discografico alla en los años 90 de la Bandita Edelweiss, desde Crespo, Entre Rios.
Album: Ritmo y alegría.
Bitrate: 160.
Tamaño del archivo: 35.3 Mb.
Caratulas: Frontal.
Año: -.
01- Polca tradicional.
02- Remendón de sartenes.
03- Un tirules sin problemas.
04- Polca popular.
05- Si no te hubiera visto
06- Un besito nada más.
07- Mi elisa
08- Feder Manija.
09- Vivimos sin problemas.
10- Vals de la alegria.
11- Schottis tradicional.
12- Morenita linda.
Descargar Resubido
Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez por compartir las Tapas de este material.
Album: Ritmo y alegría.
Bitrate: 160.
Tamaño del archivo: 35.3 Mb.
Caratulas: Frontal.
Año: -.
01- Polca tradicional.
02- Remendón de sartenes.
03- Un tirules sin problemas.
04- Polca popular.
05- Si no te hubiera visto
06- Un besito nada más.
07- Mi elisa
08- Feder Manija.
09- Vivimos sin problemas.
10- Vals de la alegria.
11- Schottis tradicional.
12- Morenita linda.
Descargar Resubido
Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez por compartir las Tapas de este material.
miércoles, 14 de septiembre de 2016
Los pueblos alemanes del Volga en el pasado
Los pueblos alemanes, en otros tiempos, otros días, otras horas, allá lejos en la historia, eran localidades totalmente diferentes. Con otras tradiciones. Otras costumbres. Las personas vestían y vivían de otra manera. La existencia se desarrollaba apacible y tranquila. Por las calles de tierra trajinaban su pregón el vendedor de pan, carne, verduras, frutas y otros productos domésticos, cada uno con su carro característico: el carro lechero, carnicero, verdulero, etc. Se conversaba en alemán a toda hora y en todo momento. En los hogares, en la escuela, en la iglesia, en las calles... Para comprar; para vender; para celebrar; para reír contando un chiste; para llorar relatando un recuerdo; siempre se recurría a la lengua alemana. No había otra; no se precisaba ni era necesario.
Sí, eran pueblos diferentes. Pueblos en los que la familia se reunía en torno a la mesa después de la cena a compartir relatos de trabajos que habían realizado durante la jornada, para después rezar en comunión y unidad; o cantar canciones tradicionales al ritmo del acordeón; saborear Kreppel; en fin, vivir la vida con sencillez y profundidad, disfrutando de cada momento. Sin tanto lujo, tanto consumismo, sin pretender tener más que el vecino, sin tantos utensilios innecesarios que sólo llenan el hogar de artefactos eléctricos y lujo material pero lo vacían de lo esencial: la solidaridad.
Sí, eran pueblos diferentes. Pueblos en los que la familia se reunía en torno a la mesa después de la cena a compartir relatos de trabajos que habían realizado durante la jornada, para después rezar en comunión y unidad; o cantar canciones tradicionales al ritmo del acordeón; saborear Kreppel; en fin, vivir la vida con sencillez y profundidad, disfrutando de cada momento. Sin tanto lujo, tanto consumismo, sin pretender tener más que el vecino, sin tantos utensilios innecesarios que sólo llenan el hogar de artefactos eléctricos y lujo material pero lo vacían de lo esencial: la solidaridad.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Amanecer en la colonia rubia
Los pájaros trinan en el amanecer, surcando el cielo de la colonia rubia. Se escucha el pregón del lechero, carnicero, panadero… Las voces de las amas de casa que salen a la vereda a realizar su compra diaria. La algarabía de los niños conversando en alemán. Los ruidos melodiosos que salen de la herrería, carpintería… El silencioso parlotear de la tijera del sastre y el habla cansino del martillo del zapatero.
El sacristán echa a volar las campanas de la torre de la iglesia llamando a misa. El sacerdote se apresta en la sacristía. Los monaguillos preparan sus enseres. Las velas del altar arden. Doña Agüeda reza el rosario sentada en el primer banco, junto a Doña Ana, ataviadas de negro, las cabezas cubiertas con un pañuelo del mismo color, y las miradas fijas en Jesucristo.
En el campo, los hombres labran la tierra bajo un cielo estrellado de gaviotas. Abren surcos en la tierra virgen para sembrar trigo. El trigo que florecerá en espigas de harina, pan y hostias.
Y en la inmensidad, los ojos de Dios velando a su pueblo: inmigrantes peregrinos que llegaron de allende el Volga para hacer fructificar el suelo argentino.
El sacristán echa a volar las campanas de la torre de la iglesia llamando a misa. El sacerdote se apresta en la sacristía. Los monaguillos preparan sus enseres. Las velas del altar arden. Doña Agüeda reza el rosario sentada en el primer banco, junto a Doña Ana, ataviadas de negro, las cabezas cubiertas con un pañuelo del mismo color, y las miradas fijas en Jesucristo.
En el campo, los hombres labran la tierra bajo un cielo estrellado de gaviotas. Abren surcos en la tierra virgen para sembrar trigo. El trigo que florecerá en espigas de harina, pan y hostias.
Y en la inmensidad, los ojos de Dios velando a su pueblo: inmigrantes peregrinos que llegaron de allende el Volga para hacer fructificar el suelo argentino.
domingo, 4 de septiembre de 2016
Os 3 Xirus - 40 Años '2014'
Album: 40 Años.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 58.5 Mb.
Caratulas: Frontal .
Año: 2014.
Sonido: Excelente.
01- Vaquinha Preta (Ao Vivo)
02- Roubaram Meu Frischtick (Ao Vivo)
03- Campeão do Bolão (Ao Vivo)
04- Desafio do Gaúcho e do Alemão (Ao Vivo)
05- Trovas (Ao Vivo)
06- Leiteiro Sabichão
07- O Ditado da Vovó
08- O Cachaço do Schimitão
09- Burro Apaixonado
10- O Alemão e o Delegado
11- Futebol Colonial
12- Baile da Batata
13- Ser Gaúcho Virou Moda
14- Fuquinha Meia Dois
15- Fazendo Zoínho
16- Bruno e Brunilde na Cidade
17- Salve a Terceira Idade
18- O Gringo e a Bocha
19- Você É Meu Dodói - Garota Ideal
Descargar
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 58.5 Mb.
Caratulas: Frontal .
Año: 2014.
Sonido: Excelente.
01- Vaquinha Preta (Ao Vivo)
02- Roubaram Meu Frischtick (Ao Vivo)
03- Campeão do Bolão (Ao Vivo)
04- Desafio do Gaúcho e do Alemão (Ao Vivo)
05- Trovas (Ao Vivo)
06- Leiteiro Sabichão
07- O Ditado da Vovó
08- O Cachaço do Schimitão
09- Burro Apaixonado
10- O Alemão e o Delegado
11- Futebol Colonial
12- Baile da Batata
13- Ser Gaúcho Virou Moda
14- Fuquinha Meia Dois
15- Fazendo Zoínho
16- Bruno e Brunilde na Cidade
17- Salve a Terceira Idade
18- O Gringo e a Bocha
19- Você É Meu Dodói - Garota Ideal
Descargar
miércoles, 31 de agosto de 2016
Historia real: El niño muerto
La anciana reza en silencio. Las manos dejan correr las cuentas del rosario. La mirada fija en Jesucristo, que la observa desde la cruz, en el altar de la iglesia de la colonia. La colonia, cuyos habitantes, también asisten a la misa de cuerpo presente del nieto. La iglesia está llena. Toda la comunidad está conmocionada y compungida por la muerte del niño y la manera trágica en que se produjo: un caballo lo mató de una patada en la frente.
El sacerdote también está conmovido, levanta los ojos al cielo, ora a Dios por el alma del pequeño difunto, y al bajarlos posa la vista en los rostros de la multitud que desborda la iglesia, y ve caras curtidas por el trabajo y el sacrificio impotentes ante la fatalidad del destino, tristes, profundamente tristes, y su corazón se contrae en un impulso de angustia que lo ahoga. Permanece mudo. La boca seca. Las palabras atragantadas. Una lágrima rueda por la mejilla. El féretro del niño lanza destellos de estrellas a la luz de las velas. La colonia está de luto. El cura logra continuar. Su voz es un débil murmullo. Las almas estás unidas por un mismo dolor.
El responso concluye. Los hombres toman el ataúd de las manijas. La madre cae en llanto desgarrador. Comienza la procesión al cementerio. Una cruz con el nombre del niño, varios estandartes, y el sacerdote van detrás. Cae una llovizna tenue. Moja los rostros y el cuerpo. Confunde en un abrazo lluvia y lágrimas. La procesión se desplaza lenta, al paso que impune el cura. Llegan al cementerio. Ingresan. Depositan el pequeño cajón en la fosa no menos pequeña. El sacerdote hace lo que la Iglesia y Dios le mandan. El sepulturero tira palabras de tierra sobre el cuerpo del niño. Lo sepulta. La multitud canta el Schiksal. La madre cae en un desmayo. Los familiares la socorren. La reaniman. Pero ella ya no desea vivir. Terminada la ceremonia tiran agua bendita sobre la tumba fresca en la que colocaron coronas de flores con leyendas como “Mamá y papá”. Nadie quiere ser el primero en dejar el lugar. La madre no quiere irse, desea ser enterrada con su niño, con su pobre bebé que ahora yace bajo tierra para siempre. Solo. Muy solo.
El sacerdote también está conmovido, levanta los ojos al cielo, ora a Dios por el alma del pequeño difunto, y al bajarlos posa la vista en los rostros de la multitud que desborda la iglesia, y ve caras curtidas por el trabajo y el sacrificio impotentes ante la fatalidad del destino, tristes, profundamente tristes, y su corazón se contrae en un impulso de angustia que lo ahoga. Permanece mudo. La boca seca. Las palabras atragantadas. Una lágrima rueda por la mejilla. El féretro del niño lanza destellos de estrellas a la luz de las velas. La colonia está de luto. El cura logra continuar. Su voz es un débil murmullo. Las almas estás unidas por un mismo dolor.
El responso concluye. Los hombres toman el ataúd de las manijas. La madre cae en llanto desgarrador. Comienza la procesión al cementerio. Una cruz con el nombre del niño, varios estandartes, y el sacerdote van detrás. Cae una llovizna tenue. Moja los rostros y el cuerpo. Confunde en un abrazo lluvia y lágrimas. La procesión se desplaza lenta, al paso que impune el cura. Llegan al cementerio. Ingresan. Depositan el pequeño cajón en la fosa no menos pequeña. El sacerdote hace lo que la Iglesia y Dios le mandan. El sepulturero tira palabras de tierra sobre el cuerpo del niño. Lo sepulta. La multitud canta el Schiksal. La madre cae en un desmayo. Los familiares la socorren. La reaniman. Pero ella ya no desea vivir. Terminada la ceremonia tiran agua bendita sobre la tumba fresca en la que colocaron coronas de flores con leyendas como “Mamá y papá”. Nadie quiere ser el primero en dejar el lugar. La madre no quiere irse, desea ser enterrada con su niño, con su pobre bebé que ahora yace bajo tierra para siempre. Solo. Muy solo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














