domingo, 27 de febrero de 2022

Extraño el pueblo de mi infancia

Extraño el pueblo de mi infancia, la gente sencilla,  los amigos de las interminables horas jugando  en los inmensos patios de nuestros padres, esos patios en los que abundaban la huerta y frutales, las gallinas y los chiqueros, y una alegría inmensa por compartir momentos que nunca vamos a olvidar, mientras mamá colgaba la ropa en el largo tendal de alambre, papá trabajaba la huerta, abuelo reparaba alguna cosa, a veces haciendo de carpintero, otras, de herrero y todos juntos, unidos, viviendo la vida, compartiéndola, como nunca más volvimos a compartirla.


 Extraño la infancia de mi pueblo, en que la gente se hablaba en alemán, compraban pan, carne y todas las cosas de almacén en la vereda, en los carros que pasaban cada uno a su debido tiempo y hora y cada vendedor gritando su pregón, a la mañana temprano se oía: lecheeerooo, después panadeeerooo y así sucesivamente hasta llegar al mediodía, mientras se compraba se compartían las novedades del día, las vecinas se quedaban en grupo conversando, mientras los árboles eran un arrullo de pájaros y un alboroto de felicidad se esparcía por ese universo que hoy ya no existe.
Extraño el pueblo de mi infancia, ese pueblo de calles de tierra, que había que regar a la tardecita con grandes baldes de agua igual que el patio, para sentir un poco de fresco al sentarnos a la vereda al anochecer, a conversar y a comer girasoles, mientras nosotros, los niños, jugábamos en grupos, que casi siempre eran gigantes, porque cada vecino en promedio tenía más de diez hijos.
Extraño el pueblo de mi infancia, ese pueblo en el que todos se conocían, ese  pueblo en el que todos se hablaban con todos, ese pueblo en que a nadie le faltaba nada, porque la gente era solidaria, se preocupaba por el vecino, estaba atento por el prójimo,  compartía la crianza de los niños y hacía del compromiso social un mérito.
Extraño el pueblo de mi infancia, extraño a mis padres, a mis abuelos, a toda esa gente trabajadora y honesta, noble y justa, seria, pero a la vez muy alegre, que educaba con el ejemplo, que nos formó y nos educó como mujeres y hombres de bien, esa gente que no debemos olvidar, esa gente a la que le tenemos que rendir homenaje diariamente, conservando nuestra identidad, manteniendo vigente su legado de vida, siendo lo que ellos esperaban que nosotros fuéramos. Hombres y mujeres de bien. 

Autor: Julio César Melchior

domingo, 13 de febrero de 2022

Los Nuevos Waigandt - Mejor que nunca '2007'

Los Nuevos Waigandt con mas de 26 años de trayectoria en la musica tradicional alemana. En el año 2007 sacaron el disco llamado "Mejor que nunca" con nuevas versiones de los temas ya grabados en sus primeros discos como son "A mi gente", "Ana Catriñe". Ademas temas tradicionales como son "Untrili Untrila", "Sacando miel sin careta" entre otros. 
Album: Mejor que nunca
Bitrate: 192
Tamaño del archivo: 61.3 Mb
Caratulas: Frontal
Año: 2007
 
01- Los Nuevos Waigandt 20 años.
02- Untrili Untrila.
03- No volveré.
04- Sacando miel sin careta - Polca tradicional.
05- Borrachitos de placer.
06- Me llaman el campiriño.
07- A mi gente.
08- Abuelito inmigrante.
09- Ana Catriñe.
10- Y no puedo olvidarte.
11- Morenita Linda.
12- Amanecer Argentino.
13- El taca taca del motor.
Descargar  Resubido

Travesuras de "La infancia de los alemanes del Volga"

Anselmo y Alberto, dos hermanos de ocho y diez años, vivían en una pequeña chacra en las cercanías de la colonia. Unas dos leguas, más o menos. La chacra contaba con una casa bajita, de adobe, rústica con puertas fabricadas por diferentes carpinteros caseros, por lo que lucían maderas gruesas y finas entremezcladas. Tenía una pequeña galería, una diminuta habitación que funcionaba como sótano, dos habitaciones y la cocina, que no tenía mas mobiliario que una mesa de madera larga, sillas de diferente estilo, un armario colgado en la pared con los platos, los cucharones y algún que otro paquetito de fideo, arroz y harina y la clásica cocina a leña. Por supuesto no faltaba la imagen del Sagrado Corazón de Jesús colgado en una de las esquinas, desde donde lo observaba todo con suma atención 


 Cerca de allí, a unos doscientos metros del tambo, que era un fangal, cruzaba un pequeño canal, que cuando llovía mucho se trasformaba en un pequeño arroyito alimentado por las aguas que bajaban de las sierras y traía consigo mojarritas y otros diminutos peces que, obviamente, eran la atracción y la codicia de Anselmo y Alberto, que esperaban ese momento con sumo entusiasmo y pertrechados con una red que ellos mismos tejían con hilo choricero y un tachito donde arrojar la pesca.
Una mañana, de las tantas, Anselmo y Alberto tuvieron una idea brillante. Como hacía casi una semana que llovía, no tuvieron mejor idea que ir al canal, ahora torrentoso arroyito, a pescar mojarritas.
Para protegerse de la lluvia Anselmo pensó en cubrirse con bolsas de arpillera y Alberto, para no mojarse los pies, se le ocurrió que ambos se calzaran las botas de goma de su padre y de su madre, que utilizaban para ordeñar las vacas. Sin tener en cuenta que la madre calzaba 38 y el padre 45.
Y allí salieron rumbo al arroyito, Anselmo cargando la red y Alberto el tachito.
A medida que fueron avanzando las botas se fueron hundiendo más y más en el barro, porque a más cercanía del arroyito más fangoso se volvía el terreno. Y cuanto más fangoso era el terreno más se hundían y quedaban atrapadas las botas haciendo sopapa. De tanta fuerza que tenían que hacer para sacar cada pie y continuar avanzando tuvieron que recurrir a las manos y así y todo no lograban desprender la bota. Paulatinamente fueron perdiendo las bolsas de arpillera, que se las llevó el viento. La red quedó a un lado, lo mismo que el tachito. Cuando quisieron retroceder se dieron cuenta que ya estaba muy adentrados en el fango que cada vez se hacía más difícil zafar la bota por más que se colgaran con ambas manos y tiraran y tiraran.
Llegó un momento en que no les quedó otra solución que descalzarse las botas, hundir sus pies en el fango y regresar a casa empapados y sabiendo lo que les esperaba: una paliza por haber salido bajo la lluvia sin tener en cuenta que podían llegar a enfermarse y porque las botas quedaron en el fango llenándose. Hasta que el padre fue a buscarlas tenían más de diez centímetros de agua. Imposible secarlas para el ordeñe del día siguiente. No sólo eso, sino que el padre tuvo que ir a buscar las botas chapoteando en alpargatas que fue perdiendo en el camino.

Autor: Julio César Melchior

domingo, 6 de febrero de 2022

Mario Masson - Ritmo y Alegría para todos los gringos

Material de Mario Masson y su conjunto, este interprete hace Polcas, Vals, Corridos y chamanes. Tiene un estilo los Primos de Castelli Chaco. El grupo esta integrado por Mario German Masson en Acordeón, Juan Bautista Toloza en Guitarra, Ariel Estrada en Guitarra y voz y Miguel Garnica en Bajo y Voz.
Album: Ritmo y Alegría para todos los gringos
Bitrate: 128
Tamaño del archivo: 29 Mb
Caratulas: -
Año: -


 01- Ritmo y Alegria.
02- Para mi gente.
03- Bien hamacado.
04- Patria y Tradicion.
05- Patria y tradicion.
06- Acordeon sonora.
07- A papa Toloza y el paraisal.
08- Recordando a un amigo.
09- Valseado.
10- Gringo bailarin.
11- El consciente.
12- Polca tradicion.
13- Tiempo de cosecha.
14- El fantasma.
Descargar    Resubido

Agradecimiento Especial a Sergio de Castelli Chaco por compartir esta material.


domingo, 30 de enero de 2022

Las madres alemanas del Volga

 “En la época de nuestros padres, la gente se casaba muy joven; el hombre a los veinte años, y la niña con apenas diez y siete”, escribe el Padre José Brendel recordando los primeros años de las colonias alemanas de la Argentina. La mujer era la dueña de casa en todo el real sentido de la palabra. El hogar era su pequeño reino –y el único-, en que nada se hacía sin ella, y en que todo iba sincronizado alrededor de su mandato y voluntad. La mujer, era la cohesión de todo aquello. Y una vez que llegaban los hijos, ellos eran el incentivo para el trabajo. Los romanticismos no contaban… sino en las leyendas de príncipes, que leían con tanta fruición y les contaban luego a sus niños.


 El joven que solicitaba con un solemne ritual la mano de una muchacha, sabía que no podría ofrecerle ni riquezas ni más comodidades que las comunes, fuera de sus brazos fuertes de labrador, y de su espíritu de trabajo; y ambos, de común acuerdo, enfrentaban la vida como viniera, sin hacerle preguntas, sabiendo lo que querían del futuro, y sacrificándose sin titubeos, para conquistarlo. Y una vez que llegaban los hijos, ellos eran el mejor incentivo para el trabajo. Los romanticismos no contaban . . . sino en las leyendas de príncipes, que leían con tanta fruición y les contaban luego a sus niños. A eso hay que añadir como en el caso de los fundadores de las colonias, que apenas casados, iniciaban el gran viaje por mares y tierras en busca de la felicidad y de un terruño en que pudieran vivir con sus hijos.
Y una vez que llegaban los hijos –rememora el Padre Brendel-, ellos eran el incentivo para el trabajo.
El hogar era su pequeño reino –y el único-, en que nada se hacía sin ella, y en que todo iba sincronizado alrededor de su mandato y voluntad. La mujer, era la cohesión de todo aquello.
Una vez que sus hijas eran mayores, ellas colaboraban activamente en los trabajos, aprendiendo la conducción del hogar de la mejor de las maestras: su madre. En las colonias no se concebía una muchacha casadera, que no supiera cocinar, y conducir una casa. Ningún hombre hubiese mirado a una muchacha así.
Por eso también, los hogares de los alemanes del Volga, eran alegres y felices –sostiene el Padre Brendel-, tanto en la presentación prolija de las habitaciones y dependencias, como en el rostro de sus gentes.
Para comprender mejor la importancia de la madre en el hogar, referiré una anécdota: un señor a quien se le había muerto la esposa, a cuya ausencia no podía acostumbrarse, me dijo un día, en confidencia: "Nunca hubiera creído, que ella era el lazo de unión de mi familia... Ella tan pequeñita y menuda, que hablaba tan poco, era la cohesión de todo, con su gran corazón... y desde que se fue todo se vino abajo... Ella se lo llevó todo. Y pensar, que yo creía que sobre mis hombros descansaba la unión de mi hogar... ¡Iluso de mí!".
Otro detalle ilustrativo de las madres de los alemanes del Volga, son las viejas y amarillentas fotografías de antaño: los cuadros de familia. Allí está ella, rodeada de la corona de los suyos, llevando bien visible entre sus manos el rosario y su libro de Misa...
Sobre sus rodillas se aprendía entre balbuceos el primer Ave María, y la torpeza de los bracitos infantiles dibujó por primera vez el signo indeciso de la Cruz. Antes de que la familia se entregara al reposo, la madre se aseguraba de que todos habían hecho su oración.
Los mayores en silencio, y los más pequeños, cantando su oración en alta voz, bajo la atenta supervisión de la mamá. Y cuando ya todo el mundo se había acostado, pasaba ella por las habitaciones, rociando cosas y personas con agua bendita y pidiéndole a Dios nos librara del mal.
Durante mi vida de estudiante y de sacerdote –cuenta el Padre Brendel-, jamás llegué a mi casa, sin encontrar a mi anciana madre esperándome junto al portón de entrada de la finca. Desde lejos divisaba su batita blanca, y sabía que me estaba aguardando con cada auto que pasaba por la calle. La bata de mi madre era para mí como la bandera de llegada de todas las esperanzas. Y así, años y años de ansias de llegar, y de bata blanca de espera, hasta que llegó el día, en que al regresar, el portón estaba sólo, tan solo, como si le faltara toda mi infancia y juventud... y toda mi vida. 

Autor: Julio César Melchior

domingo, 23 de enero de 2022

Die Dorfmusikanten - Die Hochzeit '2007'

Album: Die Hochzeit.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 56.7 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera. 
Año: 2007.
 
01- Campanas templo de Santa Anita - Polka tradicional.
02- La graciosa.
03- Para que bailen los novios.
04- Sueño de mis abuelos.
05- Casamiento en Santa Anita.
06- Die Marie und die kreit.
07- Rey Acasona.
08- Polkita tradicional.
09- Singt wit frolichem gemute.
10- Preparando la Fiesta.
11- Amaneciendo en la carpa.
12- Don Luis.
13- Polca de los Henkel.
14- Die Apfelchen.
15- Sacando miel sin careta.
16- Ranchera.
17- Por que volviste....eh!.
18- Seid Lustig und Frohlich.
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domingo, 16 de enero de 2022

La abuela nunca dejaba de hacer quinta

La abuela tuvo huerta a lo largo de toda su vida y a lo largo de todo el año. Sembraba sus propios almácigos, trasplantaba sus propios plantines, renovando cada año las semillas, lo que le aseguraba una buena cosecha y una abundante producción año tras años.
Teníamos de todo. Desde perejil, cebollines, apio, hasta una abundante cantidad de cebollas y ajo, que cosechaba y tejía en ristras para colgar en los tirantes del Schepie, para utilizar durante todas las estaciones del año.

 Abuela nunca se quedaba sin verduras ni hortalizas. Tanto en la huerta como en el Schepie. Antes de comenzar a cocinar, pasaba por la quinta a sacar zanahorias y todo lo que necesitaba para elaborar un sabroso tuco. De la misma manera que en el Schepie tenía estibados ajo, cebollas, papas, pepinos en conserva, chucrut, dulces de tomate, zapallo y todo tipo de conservas y encurtidos, que eran la delicia de la familia.
Cuando joven, la huerta la hacía con sus hijos. Todos ayudaban a carpir, regar y mantener limpia la quinta. De grande, jubilada ya, y con todos los hijos casados, el trabajo lo compartía con su marido, el compañero de toda la vida. Y siendo viuda, continuó sola. Hasta una edad muy avanzada. Porque nada la doblegaba. Tenía un espíritu y una voluntad de hierro. Abuela era admirable. Y sus comidas, preparadas a base de los productos que ella misma sembraba y cosechaba en su huerta, eran riquísimas. Inolvidables. Por eso, las rescato a todas en mi libro "La gastronomía de los alemanes del Volga". De la misma manera que rescato la vida de todas las abuelas, en mi libro "La vida privada de la mujer alemana del Volga".
La abuela, como todas las abuelas, era una mujer única e inolvidable. Una mujer que debe quedar en la historia. Porque forma parte de nuestra historia. Y porque su legado debe trascender el tiempo y el olvido.

Autor: Julio César Melchior

domingo, 9 de enero de 2022

Os 3 Xirus - Espetacular! '1970'

Album: Espetacular!
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 32.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año:  1970
Sonido: Excelente.

01- Mariazinha
02- Baile da Picada
03- Saudação ao Paraná
04- Gaúcho Malandro
05- Sonho Desfeito
06- Mágoa de Fazendeiro
07- Tratado de Casamento
08- Saudade
09- De São Sepé a Tupã
10- Os 3 Xirus no Fandango
11- Contando a Verdade
12- Feliz Aniversário Mamãe
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domingo, 2 de enero de 2022

10 Años

 El 01/01/2011, se inicio este blog, deseoso de compartir mi pasión por la Música de los alemanes. Hace ya diez años publiqué la primera publicacion . Compartiendo materiales musicales del volga, suizo, historias de los grupos y otras historias




Les quería agradecer a todos los colaboradores y la gente que visita este humilde espacio, en estos 10 años le agradezco a todos por el apoyo y la gran colaboración de nuestros colaboradores no fuera posible seguir con este blog.

Esperemos seguir con el blog muchos mas años, gracias a Todos por visitar colaborar con nuestro espacio



Para compartir algun material musica, historias, videos a nuestro correo es musicadelvolgayalgomas@yahoo.com.ar


GRACIAS!!!!

domingo, 26 de diciembre de 2021

Orquesta Sans Souci - Sans Souci 90 - Vol06 '1990'

Album: Sans Souci 90 - Vol06
Bitrate: 96. 
Tamaño del archivo: 16.8 Mb. 
Caratulas: -
Año: 1990
Sonido: Excelente.

01- Vals de la nieve-(Schneewalzer)
02- Saludamos-(Wir grüssen)
03- Dos corazones-(Zwei herzen)
04- Potpourri de temas alpinos-(Alpenländer Potpourri)
05- Selección de temas alemanes (Heidi-Auf der alm,da kibs koa sünd-Hasselnuss polca-        Bergvagabunden-Herz schmerz)
06- Recuerda que hermoso era-(Weisst du noch es war so schön)
07- Salón rosado-Tornerai-(Rosa Room-Komm Zurück)
08- Casitas de la montaña-(Berghütten)
09- Tierra extranjera-(Terra straniera)
10- Polcas de Bohemia-(Ich fang für auch den sonnenschein- Ansel polca-Aus Böhmen kommt die musik)
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domingo, 19 de diciembre de 2021

Así se celebraba la Navidad en las colonias de antaño

 En tiempos de nuestra niñez las celebraciones de Navidad eran muy austeras y humildes porque la mayoría de los habitantes de la colonia eran familias de escasos ingresos económicos y también porque, por aquellos años, lo más importante no eran ni el pino lleno de adornos y menos que menos las grandes comilonas, con sus respectivas sobremesas de pan dulces y ostentosos brindis, sino la asistencia a misa, llamada "Mette", o Misa de Gallo, que comenzaba a las doce de la noche, hora en que se conmemora el natalicio de Jesús.


 A esta misa asistía toda la colonia, mayores, adolescentes y niños, absolutamente todos. Salvo los que se encontraran impedidos por alguna causa física o tuvieran a su cargo una tarea laboral impostergable, contaban con el permiso para faltar.
No se admitía, bajo ningún punto de vista, no concurrir a esta misa. Además, nadie lo hubiera hecho. No se asistía por obligación sino por convicción y por fe: se creía profundamente en Dios y la fe se practicaba con el ejemplo.
Lo importante era que la familia completa estuviera presente al momento de producirse el nacimiento del Niño Dios.
Y ese nacimiento se celebraba con alegría, con los corazones alborozados de felicidad y pletóricos de esperanza.
Y un último detalle, fundamental para la Navidad y los niños de la época, después de misa, una vez que toda la familia estaba ya en casa, llegaba el Pelznickel y el Christkindie. Dos personajes que marcaron fuertemente nuestra niñez. 

Autor: Julio César Melchior

domingo, 5 de diciembre de 2021

El camino del adiós

Guardó sus enseres de cocina en los baúles al igual que la ropa de cama. Era imposible llevarlo todo. Sobraban platos, vasos ollas, mantas, sábanas. Tantos años ahorrando y cuidando las cosas y ¿para qué? Para terminar regalándolas a las familias que no quieren, no pueden o tienen miedo a marcharse. Es muy poco lo que se puede cargar en un carro, menos lo que se puede llevar en un tren, y aún menos todavía lo que se puede subir a un barco como equipaje. Sobre todo si se viaja con el pasaje de los más humildes, de los que huyen del hambre, de las guerras, de las persecuciones, de la muerte, de los que son fáciles de engañar porque ya no le quedan opciones. 


 Los baúles se cargaron en el carro. La pareja se sentó en el pescante, los cinco niños donde pudieron. Todos estaban tristes. La mujer lloraba. El hombre miraba el camino. Era larga la distancia a recorrer. Duro el adiós, infinito el desarraigo y eterno el recuerdo.
Agitó las riendas, los caballos relincharon y empezaron a andar. Lentamente su historia en la aldea del Volga iba quedando atrás. Los esperaba la Argentina.

 Autor: Julio César Melchior

domingo, 28 de noviembre de 2021

Die Dorfmusikanten - Der Pfannenflicker '2005'

El primer material discografico de esta banda de Santa Anita. Se destacan los temas "La Polca del Pelado",  "Chiquitita Polka", entre otros. 
Album: Der Pfannenflicker.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 25.7 Mb.
Caratulas: Frontal, Trasera e Interna.
Año: 2005.
 
01- Alte Kamerade.
02- Asi recuerdo a mi aldea.
03- Colonia Libertad.
04- Chiquitita Polka.
05- Der Pfannenflicker.
06- En Munich hay una cerveceria.
07- Josefina.
08- Chamame.
09- Polka del pelado.
10- Schotis.
Descargar    Resubido

domingo, 21 de noviembre de 2021

El verdadero valor de las cosas está en lo cotidiano

 El verdadero valor de las cosas está en lo cotidiano, en los hechos simples de la vida diaria. En los gestos que se tributan a los hijos, la ternura que se entrega a los padres; en el brillo de una mirada arrullando nuestra tristeza; la sonrisa de un alma compartiendo nuestra alegría; y tantas pero tantas vivencias sencillas que de tan sencillas y cotidianas olvidamos que son lo más importante de la existencia y que serán lo único que harán trascender nuestra vida. 

 Porque cuando ya no estemos en este universo caótico nadie recordará el grosor de nuestra billetera como tampoco recordará las posesiones materiales que pudimos haber poseído alguna vez; pero sí, todos, absolutamente todos a los que amamos, tendrán presente eternamente el amor que habremos sido capaces de entregar sin pedir ni exigir nada a cambio. Ese amor puro, franco, que se da con el corazón, sin palabras ni ostentación, nada más que con una entrega silenciosa y solidaria, con una profunda convicción y sentimientos desinteresados.
Sólo el amor, sólo la familia, nos mantendrán vivos permanentemente y nos educarán en la fe en Dios. Y sólo así sabremos que hemos vivido plenamente. Tan plenamente como nuestros ancestros, nuestros abuelos, nuestros padres... que siempre, minuto a minuto, cotidianamente, nos demostraron con el ejemplo lo que significa ser mujeres y hombres de bien. Respetables y honestos.
Sigamos su ejemplo de vida y llegaremos, al igual que ellos lo hicieron, a la felicidad suprema de saber que no hemos vivido en vano. 

 Autor: Julio César Melchior

domingo, 7 de noviembre de 2021

Los sótanos de los alemanes del Volga

En el Volga, en Rusia, los inviernos eran largos, demasiado largos y las temperaturas excesivamente bajas. Generalmente el crudo invierno se prolongaba durante cinco e interminables meses, los ríos se congelaban y el campo estaba cubierto de nieve. Por lo que se puede pensar que eran escasas las tareas que se podían realizar durante ese tiempo. Sin embargo nuestros ancestros tenían una ardua tarea por realizar durante esos meses, porque la vida cotidiana continuaba. Había que proteger a los animales y alimentarlos. Seguir ordeñando a las vacas. Reparar y preparar todos los enseres para las futuras tareas de roturar la tierra y sembrarla. De la misma manera que cuidar e ir reparando cada cosa que se rompía o requería algún arreglo dentro de la casa, en los establos o galpones. En todas estas tareas se abocaban por igual hombres y mujeres sin distinción de género. 


Por eso durante el verano el tiempo se aprovechaba al máximo para hacer producir  la tierra que cada colono poseía. Mientras los hombres trabajaban los campos las mujeres y niños se abocaban a realizar grandes huertas, en las que sembraban todo tipo de verduras y hortalizas, cuya producción luego se transformaba en conservas y encurtidos, que iban a parar a los sótanos que cada casa tenía. En los sótanos también se estibaban verduras que podían conservarse a lo largo de todo el año. También se envasaban y conservaban frutas. Las mujeres y los hombres, cada uno en su menester trabajaban para aprovisionarse para el invierno. Porque de esa provisión dependía sobrevivir durante los cinco meses de bajas temperaturas y nieve. Cuando mirar por la ventana era ver un horizonte blanco o días y días donde salir al patio era imposible por la cantidad de nieve acumulada.
Esa costumbre de estibar productos de la huerta en los sótanos continuó aquí en la Argentina durante muchísimos años. Así es como al descender al sótano durante el invierno uno  podía encontrar  Chucrut, bolsas de papa, cebolla, chorizos secos colgando del techo, frutas envasadas en grandes frascos y una amplia variedad de encurtidos y conservas que sería larguísimo de mencionar.
Andando el tiempo y dependiendo de la economía de cada familia, la costumbre prosiguió pero con algunas variantes. Familias con inmensos sótanos para guardar su producción y otras con apenas un rudimentario Schepie. Diferentes lugares para guardar los productos pero la misma costumbre y la misma tradición.  Para rescatar las antiguas costumbres y tradiciones de nuestros ancestros junto a la sabiduría que adquirieron a fuerza de trabajo, lucha y perseverancia, no dejen de recorrer las páginas de los libros “La gastronomía de los alemanes del Volga” y “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”. 

 Autor: Julio César Melchior

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