domingo, 24 de mayo de 2026

RP 2000

Una banda cervecera con identidad regional
Avanzada la década de 1970, irrumpe en la zona, especialmente en los bailes de la colonia, un grupo musical brasilero, integrado  por la familia Werlang, inmigrantes recién llegados a la zona.  
De inmediato conquistan al público de aquellas bailes  tradicionales, con su carisma, simpatía, pero básicamente por interpretar temas con los que se identificaban los colonos de la región. Se presentaban como el grupo “RECORDANDO EL PASADO”.


 Los Werlang son originarios  de Río Grande do Sul, Brasil, la zona fronteriza con Misiones,  (Lageado Seco, Porto Lucen, Santo Cristo) donde transcurre su vida familiar humilde y campesina. 
Los hermanos, siendo muy chicos,  ya demostraron su afición a la  música, según nos comenta Otmar: “Éramos criaturas, y ya nos gustaba la música. Veníamos de una familia pobre, papá logró comprar una chacrita, y  nosotros ayudábamos en todas las tareas del campo, trabajando de sol a sol, pero teníamos siempre ese gusto por la música.  Hacíamos música sin tener instrumentos. De pronto con un peine y un papel, con el embudo de hacer chorizo, con lo que encontrábamos a mano…. Con sus escasos recursos papá compró una armónica, un acordeón viejo, destartalado, pero sirvió para que aprendamos a tocar.” 
Así transcurre la infancia de los hermanos Werlang, allá en los alejados parajes rurales brasileros, con muchas carencias, pero con un enorme potencial para la música.
Ellos hoy reconocen el apoyo incondicional que les dio su padre, a pesar de las limitaciones materiales. “Papá siempre nos apoyó, dentro de sus posibilidades. Un año, con el ingreso de la cosecha de soja, nos compró una guitarra vieja, con cuerdas remendadas. Para ese entonces nos habíamos mudado a Santo Cristo, yo tenía unos 11 o 12 años y ahí de a poco, comenzamos a tocar en fiestas familiares, casamientos, cumpleaños”. 
La base de la exitosa banda que conocemos hoy la formaron inicialmente Don Claudio Werlang y sus hijos Osmar, Otmar y Dionisio.
“Los problemas económicos siempre fueron una constante en nuestra familia. Como agricultores era difícil progresar en esa chacra de tierra gastada, pedregosa. Entonces papá se planteó la posibilidad de venir a Misiones, fascinado por las chacras de tierra colorada sin piedras, donde crecía de todo. (Ya teníamos una hermana viviendo en Capioviciño) Así fue que papá vendió su propiedad y encaró la mudanza para Misiones”.
Nuestro entrevistado también recuerda esos primeros tiempos, allá por 1974/76: "No fue fácil. Hubo que comenzar de nuevo, organizar la chacra, que era lo nuestro, aprender el idioma, armar nuevos amigos y conocidos.
Enseguida también retomamos la música e invitamos a músicos locales, muy buenos como Albino Bourscheid quien con su papá integraba la orquesta “Tres Palmas”. También trabajamos con integrantes de la famosa orquesta de Egon Hösel, Ceci Ramírez, los hermanos Domínguez, y así poco a poco nos llenamos de trabajo.
Nunca  pudimos estudiar música, por estar alejados de cualquier punto de enseñanza y por tener que trabajar todo el tiempo en la chacra. Para nuestros hijos, la historia ahora es diferente."
A pesar de las dificultades, siguió adelante…
"Cada vez tocábamos en fiestas más grandes y ante mayor cantidad de público. Allá por el 77/78 vimos la necesidad de grabar y para eso debimos trasladarnos hasta Asunción. Fuimos en dos camionetas, ¡toda una odisea! Pero conseguimos grabar nuestro disco, de vinilo, todavía.”
En un camino ascendente y sin pausa, llega el comienzo del segundo milenio que motiva al grupo a nuevos desafíos acompañado de un cambio de nombre como apostando a un futuro pleno de realizaciones.  A partir de entonces, la banda cervecera pasa a llamarse “RP 2000” y no para hasta posicionarse en un liderazgo indiscutible en la región.
Además de tener una producción discográfica de 13 volúmenes, también incursionaron en el desarrollo de Videoclips muy originales en cuanto a su temática. Dejan en evidencia su gran amor a la tierra colorada, la de acá, la de Brasil y la del otro lado del Paraná, plenamente identificados con la cultura del colono minifundista, sufrido, trabajador, muchas veces víctima de la falta de oportunidades. 
Expresan a través de las letras de sus canciones las múltiples facetas del entorno rural misionero, penas, alegrías, fracasos y éxitos del habitante de la chacra, con  picardía y gran sentido del humor. Su música es alegre, festiva, anima y estimula, sin evadir por ello fuertes críticas a las situaciones injustas que atraviesa el sector agrario. 
El empeño de apuntar siempre a la excelencia, a ofrecer un producto de la mejor calidad, los llevó a invertir en la compra de los mejores equipos de sonido hasta levantar un  estudio de grabación, en Capioviciño, el primero de nuestra región.
“Uno es la experiencia, otro es la delicadeza, respeto, a nosotros nos gusta  que  lo que hagamos salga nítido,  que llegue tanto al que está al fondo del salón, al que está cerca, al que está lejos, entonces está completo lo nuestro. Mi hermano Dioniso es el que se encarga del sonido, lo hace con mucha profesionalidad Hoy la música depende de un buen sonido, antes no era así, era todo más natural, es muy importante contar con buenos equipos,” explica Otmar .
La experiencia de trabajar tantos años con la música y tener que resolver problemas sobre la marcha, les dieron una total solvencia en el manejo del sonido.
“Aprendimos  a reparar los equipos, los parlantes, el papel, que no suena igual cuando está húmedo, que cuando está seco. Entonces el oído tiene que ser siempre el que detecta, hay que saber escuchar. La teoría dice: los  números en la consola son tales, la voz tiene que estar en tal frecuencia.  
No podemos guiarnos por eso,  porque cada momento es diferente, cuando hay más gente el sonido es una cosa, cuando hay menos gente, es otra.” 
El legado familiar recoge hoy los frutos de la siembra y su permanente cuidado: los jóvenes, nietos, del creador de la banda, hoy integran el grupo, se perfeccionan  estudiando música,  y  junto a la experiencia de sus mayores, le dan una fuerza increíble al conjunto, que explica la aceptación que tiene en una vasta región de Argentina, Brasil y Paraguay.
En este momento la banda está compuesta por: 
Dionisio Werlang, director, ejecuta trombón, teclado y voz.
Otmar Werlang, saxo, trombón, trompeta y voz.
Mariano Werlang, trompeta y voz
Patricia Werlang, trompeta y voz
Melisa Werlang, teclado y voz
Fernando Werlang, acordeón, teclado, trombón y trompeta.
Aldo Häser, trompeta y se encarga de la iluminación.


 Y el más pequeño del grupo, Iván Werlang, de apenas 7 años, ya practica el acordeón y los acompaña en algunos temas.
Con una agenda apretada de muchos fines de semana de salidas a la región, hoy, se trasladan en un móvil propio, acompañados de sus familias que les hacen el “aguante” pues de otra manera no tendrían ese tiempo para estar con los suyos, donde comparten el trabajo y sacrificio que demanda cada presentación, pero por sobre todas las cosas, disfrutan juntos la pasión por la música cervecera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...