Pantalón remendado. Alpargatas con agujeros. Sucio de tierra. El
hombre va detrás del arado mancera. Es mi abuelo, tu abuelo, nuestro abuelo, el abuelo de todos los alemanes del Volga. Las manos llenas de callos. El rostro curtido. El cuerpo cansado. Pero la mirada es cristalina como el cielo azul en una tarde de verano. Sus ojos irradian esperanza. Transmiten sueños. Miran al futuro. Apuestan al progreso. Creen en el mañana. Tanto como él, que trabaja pensando en un mañana mejor, en ese mañana que, gracias a su sacrificio y entrega, sus descendientes hoy podemos disfrutar. Por eso: ¡Honor y gloria a nuestros abuelos! ¡Honor y gloria a nuestros ancestros!
Dedicado a todos los inmigrantes que arribaron al país a finales del siglo XIX buscando prosperidad personal y terminaron construyendo la Argentina moderna que habitamos.
Este sitio fue creado con el fin de difundir la música del volga y algo más, con esto no fomentamos la piratería ni buscamos ningún fin económico, solamente creamos un sitio para que todas las personas que aman el género puedan disfrutar de un montón de artistas. Haciendo valer el derecho de de libre expresión. APOYA A TUS ARTISTAS COMPRANDO SUS DISCOS ORIGINALES Y ASISTIENDO A SUS BAILES... GRACIAS!!!
miércoles, 22 de agosto de 2018
domingo, 19 de agosto de 2018
Grupo Astral - Fiesta Alemana Vol 02 '2016'
Album: Fiesta Alemana Volumen 02.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 49.2 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2016
Sonido: Excelente
01- Barrilito de cerveza
02- La Carneada
03- Viejita llevame a casa
04- Muss ich denn
05- Don Fransisco - Polca Pradicional
06- En Munich hay una cerveceria
07- Rayito de sol
08- Oh Susana
09- Emperador rey
10- Nosotros vivimos sin problemas
11- Fiesta en Zurich
12- Die marie und die Kreit
13- Trink, trink bruderlein trink.
14- Chica si te queres casar - Polca Tradicional
15- Paseando las cuñadas
16- Mein Schatzchen
17- Buen dia
18- Schottis Montañes
19- Vals alpino
20- Tro te corto - Kehr aus
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Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 49.2 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2016
Sonido: Excelente
01- Barrilito de cerveza
02- La Carneada
03- Viejita llevame a casa
04- Muss ich denn
05- Don Fransisco - Polca Pradicional
06- En Munich hay una cerveceria
07- Rayito de sol
08- Oh Susana
09- Emperador rey
10- Nosotros vivimos sin problemas
11- Fiesta en Zurich
12- Die marie und die Kreit
13- Trink, trink bruderlein trink.
14- Chica si te queres casar - Polca Tradicional
15- Paseando las cuñadas
16- Mein Schatzchen
17- Buen dia
18- Schottis Montañes
19- Vals alpino
20- Tro te corto - Kehr aus
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miércoles, 15 de agosto de 2018
Los inmigrantes
Bajaron del barco. Viajaron en tren. Llegaron a sus colonias.
Levantaron sus casas de adobe. Sencillas y humildes. Ladrillo sobre ladrillo. Esfuerzo sobre esfuerzo. Araron la tierra. La sembraron. Cosecharon. Y la volvieron a arar, sembrar y cosechar. Hicieron todo eso y mucho más. Lo hicieron sin conocer una sola palabra de español. Hablaban, cantaban y rezaban en alemán. Y la nueva patria y Dios los entendieron y comprendieron. La Argentina los cobijó dándoles la oportunidad de un destino de prosperidad y Dios los protegió llenándoles las almas de gracia y las manos de abundancia.
Con el transcurso de los meses nacieron los hijos. Con los hijos surgió un hogar. Con el hogar una comunidad. Con la comunidad una colonia. Y con la colonia una iglesia, una escuela, herrerías, carpinterías, almacenes de ramos generales. Y con ella la esperanza y con la esperanza el amor y la felicidad.
Levantaron sus casas de adobe. Sencillas y humildes. Ladrillo sobre ladrillo. Esfuerzo sobre esfuerzo. Araron la tierra. La sembraron. Cosecharon. Y la volvieron a arar, sembrar y cosechar. Hicieron todo eso y mucho más. Lo hicieron sin conocer una sola palabra de español. Hablaban, cantaban y rezaban en alemán. Y la nueva patria y Dios los entendieron y comprendieron. La Argentina los cobijó dándoles la oportunidad de un destino de prosperidad y Dios los protegió llenándoles las almas de gracia y las manos de abundancia.
Con el transcurso de los meses nacieron los hijos. Con los hijos surgió un hogar. Con el hogar una comunidad. Con la comunidad una colonia. Y con la colonia una iglesia, una escuela, herrerías, carpinterías, almacenes de ramos generales. Y con ella la esperanza y con la esperanza el amor y la felicidad.
miércoles, 8 de agosto de 2018
La utopía
Llegó al país hace muchos años. Llegó con lo puesto y una muda de
ropa en una bolsa que le cosió su madre. Bajó en el puerto de buenos Aires arrastrado por una multitud de inmigrantes que también venían al país escapando de la miseria, el hambre, la angustia y el dolor. Como pudo, se encaramó en el tren que lo transportó, mezclado entre los bultos del correo, hasta Coronel Suárez. De allí, hambriento y sediento, caminó quince kilómetros hasta llegar a pueblo Santa maría.
En su aldea natal dejó una esposa y dos hijos a los que prometió enviar por ellos ni bien lograra afianzarse en esta nueva tierra. Una tierra de la que todos, parientes y amigos que habían emigrado, contaban maravillas. Sobra tierra – escribían-, una tierra fértil y productiva. Pero nadie aclaró jamás que toda esa tierra de la que hablaban ya tenía propietarios. Colonos que arribaron en los años de la colonización y que hoy no estaban dispuestos a ser tan generosos como lo había sido el gobierno argentino con ellos.
Durante los primeros días encontró amparo en la casa de un primo, que lo albergó en la habitación en la que dormían sus hijos. Pronto se dio cuenta que no podía aceptar indefinidamente tanta generosidad. La economía hogareña del primo distaba mucho de ser buena. Apenas podía calificarse como regular. Trabajaba noche y día, junto a su mujer y los hijos aptos para ayudar, para producir la mayor parte de los alimentos que consumían.
Por lo que, a la segunda semana de haber arribado y luego de adaptarse un poco a la nueva vida, llena de carencias y de angustia por darse cuenta que pasarían muchos meses antes de que pudiera enviar dinero para que también vinieran su esposa y sus hijos, salió a recorrer la zona buscando trabajo.
Lo encontró enseguida. Por doquiera se buscaban hombres para trabajar. Lo contrató un paisano nacido en su misma aldea allá en el Volga. Un paisano que había prosperado, que ya tenía caballos, vacunos y bovinos de raza y residía en una casa de ladrillos.
Seis años pasaron. Seis largos años. En todo ese tiempo, no hizo más que trabajar y soñar sueños que, cada día que pasa, le parecen más irrealizables. Sus niños crecieron. Se los imagina yendo a la escuela. Los ve correr por las calles de la aldea junto a otros niños que desconoce. Le duele estar lejos como le duele no poder siquiera regresar. El dinero reunido mediante tanto esfuerzo y sacrificio es escaso. Día a día llegan más colonos. Sobra la mano de obra y eso hace que los patrones paguen poco. La generosidad solamente parece anidar en el corazón de los humildes. El alma de los que tuvieron suerte de que las cosas les fueran bien, cada día parece endurecerse más.
Traer a su familia se volvió una utopía tan inalcanzable, como el deseo de regresar junto a ella.
ropa en una bolsa que le cosió su madre. Bajó en el puerto de buenos Aires arrastrado por una multitud de inmigrantes que también venían al país escapando de la miseria, el hambre, la angustia y el dolor. Como pudo, se encaramó en el tren que lo transportó, mezclado entre los bultos del correo, hasta Coronel Suárez. De allí, hambriento y sediento, caminó quince kilómetros hasta llegar a pueblo Santa maría.
En su aldea natal dejó una esposa y dos hijos a los que prometió enviar por ellos ni bien lograra afianzarse en esta nueva tierra. Una tierra de la que todos, parientes y amigos que habían emigrado, contaban maravillas. Sobra tierra – escribían-, una tierra fértil y productiva. Pero nadie aclaró jamás que toda esa tierra de la que hablaban ya tenía propietarios. Colonos que arribaron en los años de la colonización y que hoy no estaban dispuestos a ser tan generosos como lo había sido el gobierno argentino con ellos.
Durante los primeros días encontró amparo en la casa de un primo, que lo albergó en la habitación en la que dormían sus hijos. Pronto se dio cuenta que no podía aceptar indefinidamente tanta generosidad. La economía hogareña del primo distaba mucho de ser buena. Apenas podía calificarse como regular. Trabajaba noche y día, junto a su mujer y los hijos aptos para ayudar, para producir la mayor parte de los alimentos que consumían.
Por lo que, a la segunda semana de haber arribado y luego de adaptarse un poco a la nueva vida, llena de carencias y de angustia por darse cuenta que pasarían muchos meses antes de que pudiera enviar dinero para que también vinieran su esposa y sus hijos, salió a recorrer la zona buscando trabajo.
Lo encontró enseguida. Por doquiera se buscaban hombres para trabajar. Lo contrató un paisano nacido en su misma aldea allá en el Volga. Un paisano que había prosperado, que ya tenía caballos, vacunos y bovinos de raza y residía en una casa de ladrillos.
Seis años pasaron. Seis largos años. En todo ese tiempo, no hizo más que trabajar y soñar sueños que, cada día que pasa, le parecen más irrealizables. Sus niños crecieron. Se los imagina yendo a la escuela. Los ve correr por las calles de la aldea junto a otros niños que desconoce. Le duele estar lejos como le duele no poder siquiera regresar. El dinero reunido mediante tanto esfuerzo y sacrificio es escaso. Día a día llegan más colonos. Sobra la mano de obra y eso hace que los patrones paguen poco. La generosidad solamente parece anidar en el corazón de los humildes. El alma de los que tuvieron suerte de que las cosas les fueran bien, cada día parece endurecerse más.
Traer a su familia se volvió una utopía tan inalcanzable, como el deseo de regresar junto a ella.
domingo, 5 de agosto de 2018
Dúo Aleman - Nuestro Sueño '2016'
Album: Nuestro Sueño.
Bitrate: 320.
Tamaño del archivo: 70.2 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2016
Sonido: Excelente
01- Don Francisco - Del Volga a Castelli
02- A Colonia La Joya
03- Tirador sin flecos
04- Entrando a Santa Anita
05- Valseado Tradicional
06- El Gateado
07- El Yare
08- El 772 - Galleta collera
09- El Paiubrero
10- Cumbias Enganchadas
11- Alegre Casamiento
12- Al amigo Hugo Cuevas
13- Como baila la nona
Link
Bitrate: 320.
Tamaño del archivo: 70.2 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2016
Sonido: Excelente
01- Don Francisco - Del Volga a Castelli
02- A Colonia La Joya
03- Tirador sin flecos
04- Entrando a Santa Anita
05- Valseado Tradicional
06- El Gateado
07- El Yare
08- El 772 - Galleta collera
09- El Paiubrero
10- Cumbias Enganchadas
11- Alegre Casamiento
12- Al amigo Hugo Cuevas
13- Como baila la nona
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miércoles, 1 de agosto de 2018
Se acuerdan cuando abuela nos tostaba semillas de girasol?
Cuando íbamos de visita a la casa de abuela, ella se tomaba tiempo
para tostar semillas de girasol. Llenaba hasta desbordarla una enorme fuente y la introducía al horno de la cocina a leña. Luego de unos minutos la casa se impregnaba del olor característico del tostado de las semillas. De vez en cuando sacaba la fuente, revolvía su contenido, probaba alguna que otra semilla para comprobar si estaban crocantes y listas para ser comidas.
Una vez tostadas, abuela se sentaba a la mesa, junto a nosotros, sus nietos, que éramos aún muy pequeños para abrir las semillas de girasol con los dientes como hacían las personas mayores, y las pelaba una a una, con suma paciencia, sacando la pepita con los dedos.
Nosotros la mirábamos “trabajar” con ternura, esperando con ansias que el montón de pepitas creciera y abuela dijera: “Bueno… ¡Ahora se las pueden comer!” ¡Y vaya si las comíamos! ¡¡¡Las espolvoreábamos con mucha azúcar, revolvíamos el montón y a comer!!!
para tostar semillas de girasol. Llenaba hasta desbordarla una enorme fuente y la introducía al horno de la cocina a leña. Luego de unos minutos la casa se impregnaba del olor característico del tostado de las semillas. De vez en cuando sacaba la fuente, revolvía su contenido, probaba alguna que otra semilla para comprobar si estaban crocantes y listas para ser comidas.
Una vez tostadas, abuela se sentaba a la mesa, junto a nosotros, sus nietos, que éramos aún muy pequeños para abrir las semillas de girasol con los dientes como hacían las personas mayores, y las pelaba una a una, con suma paciencia, sacando la pepita con los dedos.
Nosotros la mirábamos “trabajar” con ternura, esperando con ansias que el montón de pepitas creciera y abuela dijera: “Bueno… ¡Ahora se las pueden comer!” ¡Y vaya si las comíamos! ¡¡¡Las espolvoreábamos con mucha azúcar, revolvíamos el montón y a comer!!!
domingo, 29 de julio de 2018
Os 3 Xirus - Site Do Alemao '2003'
Album: Site Do Alemao.
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 48.2 Mb.
Caratulas: Frontal
Año: 2003
Sonido: Excelente
01- Site Do Alemao
02- Consertando a bunda
03- Homem certinho, A Mulher nao quer
04- Tao querendo me castrar
05- Corre, Fritz
06- Todo mundo abre as pernas
07- Seu Schmit
08- Incendiando o pavio
09- Terror no sertao
10- Minha bela
11- Que pena
12- O Juiz do céu
13- Facao Degolador
14- Meu caxambú
15- Oracao pela 3º idade
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Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 48.2 Mb.
Caratulas: Frontal
Año: 2003
Sonido: Excelente
01- Site Do Alemao
02- Consertando a bunda
03- Homem certinho, A Mulher nao quer
04- Tao querendo me castrar
05- Corre, Fritz
06- Todo mundo abre as pernas
07- Seu Schmit
08- Incendiando o pavio
09- Terror no sertao
10- Minha bela
11- Que pena
12- O Juiz do céu
13- Facao Degolador
14- Meu caxambú
15- Oracao pela 3º idade
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miércoles, 25 de julio de 2018
Todo es Historia. Los Alemanes en la Argentina
► Características: Revista de edición mensual.
► Título Original: Todo es Historia. Los Alemanes en la Argentina.
► Autor: Todo es Historia.
► Editorial: Todo es Historia. Diciembre 2001, Nº 413.
► Páginas: 82
Un número que debíamos por Félix Luna
Soy de una generación que vivió intensamente las alternativas de la Segunda Guerra Mundial. Recuerdo perfectamente la ansiedad con que otros muchachos de mi edad y yo mismo. seguíamos algunos episodios cruciales de la contienda, como la caída de Francia, la invasión alemana a la Unión Soviética, la decisiva batalla de Stalingrado y tantas otras jornadas. En realidad, seguí día a día el curso de esa gigantesca lucha, y debo decir que nunca, aun en las horas más sombrías, dudé del triunfo final de los aliados.
Por entonces, el reduccionismo implacable del enfrentamiento me llevaba a identificar al pueblo alemán con el nazismo. A nuestros ojos cada alemán era un nazi, así de simple.
Por supuesto, los diarios, el cine, la literatura de la época contribuían a robustecer esta percepción que, en lo que a mí respecta, se prolongó bastante tiempo después de concluida la guerra. Recuerdo, por ejemplo, que mi padre estaba convencido de que Hitler no había muerto en su bunker de la Cancillería, sino que escapó y probablemente se encontraba oculto en la Patagonia, protegido por la colectividad germana residente en nuestro país: un disparate, pero eran muchos los que pensaban así.
Los años de la posguerra fueron transcurriendo uno tras otro. La vida del país y mi propia vida fueron modificándose y desde aquí, con todas las limitaciones de una visión de Europa que no podía corroborarse porque en esos tiempos nadie viajaba al exterior, llegaban noticias de la reconstrucción de Alemania, un país no sólo arrasado por la guerra sino también ocupado por los vencedores y dividido en su integridad histórica.
Así nos fuimos enterando de la admirable reconstrucción de su estructura productiva, con el auxilio del Plan Marshall por supuesto, pero básicamente con la voluntad empeñosa del propio pueblo alemán. Y también llegaban notícias de una restauración democrátíca e institucional que pronto se convirtió en un modelo. Aparecieron figuras como la de Adenauer, que fueron referentes en un continente que quería bajar definitivamente el telón sobre sus antiguas rivalidades nacionales. Curiosamente, ese pueblo que uno había imaginado como adherido al racismo, la intolerancia, la violencia, el militarismo, en fin, los peores disvalores de la vida colectiva, ahora se convertía en ejemplo de democracia, de respeto por las minorias, de cuidado por el medio ambiente, una nación que volvía a brindar al mundo expresiones artísticas y culturales que eran la continuidad de esos espléndídos aportes a la cultura universal que habían caracterizado a la Alemania eterna.
Y así fue cambíando nuestra percepción y pudimos apreciar el esfuerzo de un pueblo lacerado que se ponía de pie y volvia a ser el puntal económico y del pensamiento de la vieja Europa. Esta evidencia índíscutible, palpable, la tuve yo, cuando viviendo en Suiza entre 1959 y 1961 pude viajar por la República Federal. En algunas ciudades se veían manzanas enteras arrasadas por las bombas, pero al lado de estas huellas ominosas florecía la actividad: se levantaban fábricas, se reconstruían barrios, florecían las universidades. La gente sonreía, el trabajo se notaba en todos lados. Comprendí entonces que las pesadillas también terminan, que las naciones pasan a veces por buenos y malos momentos y que la naturaleza humana, que es idéntica en todos lados, siempre triunfa sobre las ideologías del mal.
Este número de Todo es Historia es un homenaje a los alemanes que en nuestro país dieron lo mejor de sí para contribuir a su formación. Científicos, pensadores, empresarios, pioneros, educadores, periodistas, colonos y agricultores, artistas, escritores y tantos otros. Muchos debemos los argentinos a esos germanos aquí instalados. Mi generación, la generación de quienes aborrecimos a ese pueblo en los años supremos de la guerra, ahora asociamos a los alemanes en su patria o radicados aquí, con gente que ha sabido dejar atrás todo lo negativo de un segmento de su historia, para ayudar a crear un mundo mejor.
Créame, amigo lector: de pocos números de esta revista me siento tan orgullosos como de éste. Esta edición es un justo reconocimiento a uno de esos temas postergados pero que se hacen presentes en el espíritu como una suerte de asignatura pendiente. Ahora cumplí con ese compromiso, y me siento muy feliz de ello.
► Título Original: Todo es Historia. Los Alemanes en la Argentina.
► Autor: Todo es Historia.
► Editorial: Todo es Historia. Diciembre 2001, Nº 413.
► Páginas: 82
Un número que debíamos por Félix Luna
Soy de una generación que vivió intensamente las alternativas de la Segunda Guerra Mundial. Recuerdo perfectamente la ansiedad con que otros muchachos de mi edad y yo mismo. seguíamos algunos episodios cruciales de la contienda, como la caída de Francia, la invasión alemana a la Unión Soviética, la decisiva batalla de Stalingrado y tantas otras jornadas. En realidad, seguí día a día el curso de esa gigantesca lucha, y debo decir que nunca, aun en las horas más sombrías, dudé del triunfo final de los aliados.
Por entonces, el reduccionismo implacable del enfrentamiento me llevaba a identificar al pueblo alemán con el nazismo. A nuestros ojos cada alemán era un nazi, así de simple.
Por supuesto, los diarios, el cine, la literatura de la época contribuían a robustecer esta percepción que, en lo que a mí respecta, se prolongó bastante tiempo después de concluida la guerra. Recuerdo, por ejemplo, que mi padre estaba convencido de que Hitler no había muerto en su bunker de la Cancillería, sino que escapó y probablemente se encontraba oculto en la Patagonia, protegido por la colectividad germana residente en nuestro país: un disparate, pero eran muchos los que pensaban así.
Los años de la posguerra fueron transcurriendo uno tras otro. La vida del país y mi propia vida fueron modificándose y desde aquí, con todas las limitaciones de una visión de Europa que no podía corroborarse porque en esos tiempos nadie viajaba al exterior, llegaban noticias de la reconstrucción de Alemania, un país no sólo arrasado por la guerra sino también ocupado por los vencedores y dividido en su integridad histórica.
Así nos fuimos enterando de la admirable reconstrucción de su estructura productiva, con el auxilio del Plan Marshall por supuesto, pero básicamente con la voluntad empeñosa del propio pueblo alemán. Y también llegaban notícias de una restauración democrátíca e institucional que pronto se convirtió en un modelo. Aparecieron figuras como la de Adenauer, que fueron referentes en un continente que quería bajar definitivamente el telón sobre sus antiguas rivalidades nacionales. Curiosamente, ese pueblo que uno había imaginado como adherido al racismo, la intolerancia, la violencia, el militarismo, en fin, los peores disvalores de la vida colectiva, ahora se convertía en ejemplo de democracia, de respeto por las minorias, de cuidado por el medio ambiente, una nación que volvía a brindar al mundo expresiones artísticas y culturales que eran la continuidad de esos espléndídos aportes a la cultura universal que habían caracterizado a la Alemania eterna.
Y así fue cambíando nuestra percepción y pudimos apreciar el esfuerzo de un pueblo lacerado que se ponía de pie y volvia a ser el puntal económico y del pensamiento de la vieja Europa. Esta evidencia índíscutible, palpable, la tuve yo, cuando viviendo en Suiza entre 1959 y 1961 pude viajar por la República Federal. En algunas ciudades se veían manzanas enteras arrasadas por las bombas, pero al lado de estas huellas ominosas florecía la actividad: se levantaban fábricas, se reconstruían barrios, florecían las universidades. La gente sonreía, el trabajo se notaba en todos lados. Comprendí entonces que las pesadillas también terminan, que las naciones pasan a veces por buenos y malos momentos y que la naturaleza humana, que es idéntica en todos lados, siempre triunfa sobre las ideologías del mal.
Este número de Todo es Historia es un homenaje a los alemanes que en nuestro país dieron lo mejor de sí para contribuir a su formación. Científicos, pensadores, empresarios, pioneros, educadores, periodistas, colonos y agricultores, artistas, escritores y tantos otros. Muchos debemos los argentinos a esos germanos aquí instalados. Mi generación, la generación de quienes aborrecimos a ese pueblo en los años supremos de la guerra, ahora asociamos a los alemanes en su patria o radicados aquí, con gente que ha sabido dejar atrás todo lo negativo de un segmento de su historia, para ayudar a crear un mundo mejor.
Créame, amigo lector: de pocos números de esta revista me siento tan orgullosos como de éste. Esta edición es un justo reconocimiento a uno de esos temas postergados pero que se hacen presentes en el espíritu como una suerte de asignatura pendiente. Ahora cumplí con ese compromiso, y me siento muy feliz de ello.
domingo, 22 de julio de 2018
Die fidelen Oberfranken - Alles Walzer von A bis Z CD3 '2015'
Album: Alles Walzer von A bis Z CD3
Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 82.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2015
Sonido: Excelente
01- Pläsier d'Amour
02- Que Sera Sera
03- Rehbraune Augen
04- Rot sind die Rosen
05- Sag Dankeschön mit roten Rosen
06- Sag beim Abschied leise Servus
07- Sehnsuchtsmelodie
08- Servus, Pfüat Gott und Auf Wiedersehn
09- Steig in das Traumboot der Liebe
10- Tennessee Waltz
11- True Love
12- The Last Waltz
13- Tulpen aus Amsterdam
14- Vaya con Dios
15- Weisser Holunder
16- Wenn die Sonn untergeht am Karwendel
17- Wenn hell die Sonne lacht
18- Wer soll das bezahlen
19- Wir haben grossen Durst
20- Lass die Tränen
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Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 82.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2015
Sonido: Excelente
01- Pläsier d'Amour
02- Que Sera Sera
03- Rehbraune Augen
04- Rot sind die Rosen
05- Sag Dankeschön mit roten Rosen
06- Sag beim Abschied leise Servus
07- Sehnsuchtsmelodie
08- Servus, Pfüat Gott und Auf Wiedersehn
09- Steig in das Traumboot der Liebe
10- Tennessee Waltz
11- True Love
12- The Last Waltz
13- Tulpen aus Amsterdam
14- Vaya con Dios
15- Weisser Holunder
16- Wenn die Sonn untergeht am Karwendel
17- Wenn hell die Sonne lacht
18- Wer soll das bezahlen
19- Wir haben grossen Durst
20- Lass die Tränen
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miércoles, 18 de julio de 2018
La proeza de doña Sofía
Caminó hacia el gallinero como todas las tardes a recoger los
huevos. Doña Sofía llevaba un balde y un andar cansino. Nunca se había destacado por tener una excesiva voluntad para el trabajo. Todo lo contrario. Era popular por su ingenio para escabullirse de las situaciones que requerían de la presencia de mujer hacendosas. Por falta de interés, nunca había aprendido a coser ni a bordar. Menos a tejer. Nadie había logrado que permaneciera quieta y atenta por más de diez minutos. Apenas sabía cocinar. Su menú no salía de los guisos, las papas al horno, los fideos hervidos y el arroz apelmasado.
Al llegar al gallinero comenzó a levantar las gallinas de sus nidos para sacarles los huevos que habían puesto. Ofendidas en su fuero más íntimo salían corriendo despavoridas cacareando a los cuatro vientos semejante ultraje. A la protesta, también solían sumársele algún pato llevado por delante por las gallinas u otras compañeras que rondaban por los alrededores.
Todo se desenvolvía conforme a lo habitual, hasta que asomó su cabeza una comadreja que, igual de asustada que las gallinas, no tuvo mejor ocurrencia que saltar sobre la humanidad de la señora.
Tal fue la sorpresa y el susto de doña Sofía, que por primera vez en su vida fue diligente y voluntariosa para llevar a cabo una actividad. Sin pensarlo mucho, arrojó por el aire el balde con los huevos y emprendió una corrida hacia la casa que maravilló al peón que trabajaba no lejos de allí. La mujer vociferaba pedidos de auxilio y la inmediata presencia de su marido.
La comadreja, ofendida por el escándalo y los gritos, se escabulló por los fondos del gallinero, satisfecha con los huevos que había comido.
huevos. Doña Sofía llevaba un balde y un andar cansino. Nunca se había destacado por tener una excesiva voluntad para el trabajo. Todo lo contrario. Era popular por su ingenio para escabullirse de las situaciones que requerían de la presencia de mujer hacendosas. Por falta de interés, nunca había aprendido a coser ni a bordar. Menos a tejer. Nadie había logrado que permaneciera quieta y atenta por más de diez minutos. Apenas sabía cocinar. Su menú no salía de los guisos, las papas al horno, los fideos hervidos y el arroz apelmasado.
Al llegar al gallinero comenzó a levantar las gallinas de sus nidos para sacarles los huevos que habían puesto. Ofendidas en su fuero más íntimo salían corriendo despavoridas cacareando a los cuatro vientos semejante ultraje. A la protesta, también solían sumársele algún pato llevado por delante por las gallinas u otras compañeras que rondaban por los alrededores.
Todo se desenvolvía conforme a lo habitual, hasta que asomó su cabeza una comadreja que, igual de asustada que las gallinas, no tuvo mejor ocurrencia que saltar sobre la humanidad de la señora.
Tal fue la sorpresa y el susto de doña Sofía, que por primera vez en su vida fue diligente y voluntariosa para llevar a cabo una actividad. Sin pensarlo mucho, arrojó por el aire el balde con los huevos y emprendió una corrida hacia la casa que maravilló al peón que trabajaba no lejos de allí. La mujer vociferaba pedidos de auxilio y la inmediata presencia de su marido.
La comadreja, ofendida por el escándalo y los gritos, se escabulló por los fondos del gallinero, satisfecha con los huevos que había comido.
domingo, 15 de julio de 2018
Quinteto Acordeones - La Música de Italia '2016'
Album: La Música de Italia
Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 53.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2016
Sonido: Excelente
01- l italiano
02- Chella la
03- Indifference
04- La trotolla
05- La piamontesina
06- La gaza ladra
07- Reginella campagnola
08- Polka del organetto
09- La romanina
10- Retours des hirondelles
11- La piccinina
12- O sole mio
13- Funiculi funicula
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Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 53.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2016
Sonido: Excelente
01- l italiano
02- Chella la
03- Indifference
04- La trotolla
05- La piamontesina
06- La gaza ladra
07- Reginella campagnola
08- Polka del organetto
09- La romanina
10- Retours des hirondelles
11- La piccinina
12- O sole mio
13- Funiculi funicula
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miércoles, 11 de julio de 2018
Fuimos una familia feliz
Un plato de comida elaborada con ingredientes austeros
aprovechados con sabiduría y cocinados sobre la cocina a leña a la hora del almuerzo y una taza de mate cocido con pan casero horneado en el horno de barro a la hora de la cena, fueron el alimento cotidiano de muchos niños de la colonia en tiempos de nuestros padres. Era una época en que no sobraba nada y nuestras madres tenían que recurrir al ingenio para preparar todos los días una comida diferente con los mismos ingredientes, producidos mediante un trabajo, esfuerzo y sacrificio, que requería de una voluntad y un amor inquebrantables. La mayoría de esos ingredientes se producían en el amplio fondo que poseían las viviendas, donde nuestros padres criaban todo tipo de aves domésticas, desde gallinas, patos, pavos y un sin fin de variedades plumíferas, engordaban un cerdo para la carneada, tenían una vaca lechera, que les daba leche, manteca y queso, una huerta enorme, que era el punto de partida para elaborar chucrut, pepinos en conserva y varios embutidos más, abundante cantidad de árboles frutales que producían la fruta para cocinar dulces.
Pero no crean, al leer lo que acabo de contarles, que nuestra infancia fue triste. No. Nuestra infancia no fue triste. Fue humilde, es cierto; pero no triste. Tampoco fuimos pobres. No tuvimos grandes lujos ni podíamos comprarnos las cosas que otras familias adineradas si podían; pero nunca nos faltó un plato de comida ni jamás pasamos hambre. Mamá cocinaba muy rico. Se las ingeniaba para preparar las comidas más sabrosas que pudieran existir. Con un poco de harina, levadura, agua, sal y verduras, se mandaba los Wückel Nudel más ricos del mundo. Mis hermanos y yo terminábamos limpiando el plato untándolo con pan, para no dejar ni rastros del menú. Tanto nos gustaba lo que cocinaba mamá. Por eso repito: fuimos humildes; pero no pobres. Y en nuestra casa nunca faltó la alegría. Mamá hacía las cosas de la casa cantando y papá silbaba a toda hora mientras trabaja la tierra. Fuimos lo que se dice, una familia feliz.
(Todos estos recuerdos y las recetas inolvidables de nuestra niñez las rescato en mis libros “La gastronomía de los alemanes del Volga”, “La infancia de los alemanes del Volga” y “Lo que el tiempo de llevó de los alemanes del Volga”, que es mi manera de perpetuar en la memoria no solamente a mis padres sino a todos los antepasados de los descendientes de alemanes del Volga).
aprovechados con sabiduría y cocinados sobre la cocina a leña a la hora del almuerzo y una taza de mate cocido con pan casero horneado en el horno de barro a la hora de la cena, fueron el alimento cotidiano de muchos niños de la colonia en tiempos de nuestros padres. Era una época en que no sobraba nada y nuestras madres tenían que recurrir al ingenio para preparar todos los días una comida diferente con los mismos ingredientes, producidos mediante un trabajo, esfuerzo y sacrificio, que requería de una voluntad y un amor inquebrantables. La mayoría de esos ingredientes se producían en el amplio fondo que poseían las viviendas, donde nuestros padres criaban todo tipo de aves domésticas, desde gallinas, patos, pavos y un sin fin de variedades plumíferas, engordaban un cerdo para la carneada, tenían una vaca lechera, que les daba leche, manteca y queso, una huerta enorme, que era el punto de partida para elaborar chucrut, pepinos en conserva y varios embutidos más, abundante cantidad de árboles frutales que producían la fruta para cocinar dulces.
Pero no crean, al leer lo que acabo de contarles, que nuestra infancia fue triste. No. Nuestra infancia no fue triste. Fue humilde, es cierto; pero no triste. Tampoco fuimos pobres. No tuvimos grandes lujos ni podíamos comprarnos las cosas que otras familias adineradas si podían; pero nunca nos faltó un plato de comida ni jamás pasamos hambre. Mamá cocinaba muy rico. Se las ingeniaba para preparar las comidas más sabrosas que pudieran existir. Con un poco de harina, levadura, agua, sal y verduras, se mandaba los Wückel Nudel más ricos del mundo. Mis hermanos y yo terminábamos limpiando el plato untándolo con pan, para no dejar ni rastros del menú. Tanto nos gustaba lo que cocinaba mamá. Por eso repito: fuimos humildes; pero no pobres. Y en nuestra casa nunca faltó la alegría. Mamá hacía las cosas de la casa cantando y papá silbaba a toda hora mientras trabaja la tierra. Fuimos lo que se dice, una familia feliz.
(Todos estos recuerdos y las recetas inolvidables de nuestra niñez las rescato en mis libros “La gastronomía de los alemanes del Volga”, “La infancia de los alemanes del Volga” y “Lo que el tiempo de llevó de los alemanes del Volga”, que es mi manera de perpetuar en la memoria no solamente a mis padres sino a todos los antepasados de los descendientes de alemanes del Volga).
domingo, 8 de julio de 2018
Los Reyes del Volga - Juntos a Ustedes!!! '2016'
Album: Juntos a Ustedes
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 55.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2016
Sonido: Excelente
01- A Mario Masson
02- Recuerdo de un casamiento gringo
03- Valseado.
04- Rumbo al sur corrido.
05- Con su permiso.
06- Chamame.
07- Valseado tradicional.
08- Polka popular.
09- Justo a mi edad.
10- Tradicional Valseado.
11- Polka tradicional.
12- Cajita musical.
13- Schotiss.
14- Vals.
15- Polka del cencerro.
Descargar
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 55.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2016
Sonido: Excelente
01- A Mario Masson
02- Recuerdo de un casamiento gringo
03- Valseado.
04- Rumbo al sur corrido.
05- Con su permiso.
06- Chamame.
07- Valseado tradicional.
08- Polka popular.
09- Justo a mi edad.
10- Tradicional Valseado.
11- Polka tradicional.
12- Cajita musical.
13- Schotiss.
14- Vals.
15- Polka del cencerro.
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miércoles, 4 de julio de 2018
Los recuerdos de nuestra infancia
Una casa de adobe, una bomba de agua, un fuentón de chapa, una tabla de lavar, un jardín, y allá al fondo, un Nuschnick, un gallinero, una huerta, una vaca lechera, un cerdo esperando la época de la carneada, un galponcito para guardar las herramientas y más al fondo, un patio inmenso.
Un pueblo habitado por personas sencillas, honestas y trabajadoras, que hablan en alemán, que celebran fiestas tradicionales, que asisten todos los domingos a misa y que todos los días, de sol a sol, trabajan la tierra.
Esa es mi infancia. Esos son mis recuerdos. Nuestros recuerdos. Los recuerdos de todos los descendientes de alemanes del Volga. Los que nos definen y nos dan identidad. Y los que jamás debemos olvidar.
Un pueblo habitado por personas sencillas, honestas y trabajadoras, que hablan en alemán, que celebran fiestas tradicionales, que asisten todos los domingos a misa y que todos los días, de sol a sol, trabajan la tierra.
Esa es mi infancia. Esos son mis recuerdos. Nuestros recuerdos. Los recuerdos de todos los descendientes de alemanes del Volga. Los que nos definen y nos dan identidad. Y los que jamás debemos olvidar.
domingo, 1 de julio de 2018
Grupo Alegria - Desde Undinarrain llego '1982'
Album: Desde Undinarrain llego
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 23.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 1982
Sonido: Excelente
01- Alegria en los Alpes.
02- Llegando a Duseldorf.
03- El caminante.
04- El Liston.
05- La polvareda.
06- Paseando en Munich.
07- Polka del Labrador.
08- Regreso a Zurich.
09- El cepillo.
10- Caraicho Ledesma.
11- Polca de cachito.
12- El Mariquie
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Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 23.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 1982
Sonido: Excelente
01- Alegria en los Alpes.
02- Llegando a Duseldorf.
03- El caminante.
04- El Liston.
05- La polvareda.
06- Paseando en Munich.
07- Polka del Labrador.
08- Regreso a Zurich.
09- El cepillo.
10- Caraicho Ledesma.
11- Polca de cachito.
12- El Mariquie
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