domingo, 18 de agosto de 2019

Anochecer en las colonias alemanas del Volga de 1920

Es la hora en que el sol se inclina a dormir detrás de las sierras, dejando en libertad millones de luciérnagas que comienzan a poblar el cielo en forma de estrellas. Surge una aquí, otra más allá, tejiendo un reino de constelaciones que deja escrito en el firmamento los deseos que los colonos le solicitan a la luna llena que también emerge en el horizonte, redonda, color de oro, como hostia divina.
Las viviendas se iluminan. Lentamente las ventanas dejan ver la luz de los faroles, de las lámparas a kerosén, de las velas, y la noche de la colonia se puebla de acallados susurros, entre los que se descifran las voces de los niños que aún juegan en las calles, de los hombres que dejan libres los caballos, luego de un arduo día de trabajo; de las mujeres que empiezan a preparar la cena. Algunos colonos conversan intercambiando opiniones. Otros meditan. Otros recuerdan la aldea lejana, allá lejos, en el Volga.





Y llega la noche. El aire se perfuma de rocío. Mientras la colonia se sumerge en un silencio casi total. Las calles están vacías. Oscuras. Sólo se escucha, de vez en cuando, el relincho de algún caballo o ladridos de perros, que se pierden en la lontananza del campo suarense. Las chimeneas de las viviendas suspiran su humo, en negras nubes de hollín.
Los colonos se aprestan a iniciar la noche. Se sentarán a la mesa. El padre de familia rezará una oración, agradeciendo a Dios la cena; después cenarán… Luego tal vez salgan a visitar a un familiar o amigo; a jugar a los naipes; a cantar antiguas canciones que los emocionarán hasta las lágrimas; o simplemente charlarán sobre los tiempos que se fueron y los que vendrán; o hablarán de la tarea realizada en la chacra… O permanecerán en silencio, reflexionando. Hasta que alguien diga: “es hora de dormir, mañana será otro día”. Y todos se irán a la cama pensando en la dura labor que les espera mañana. (Autor: Julio César Melchior).

domingo, 11 de agosto de 2019

Milo y Su Conjunto - Que Bonitos Ojos '2009'

Integrantes Emilio Blum (Milo) en acordeon, José Escudero en guitarra y voz, y Rubén Eichhorn en Piano, percusion y voz
Album: Que Bonitos Ojos. 
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 37.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2009
Sonido: Excelente.

01- Que bonitos ojos
02- Casamiento en Villa clara.
03- Camino a Lindenau.
04- Magnolia triste.
05- El gateau.
06- Dama española.
07- Linda es la juventud.
08- El dominguero.
09- Detras del horno.
10- Drei wochen vor ostern.
11- Por llegar a San Javier
12- Seca tus lagrimas.
13- Como baila la nona
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Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez  por compartir esta material

domingo, 4 de agosto de 2019

Don Pedro recuerda su infancia en la colonia de antaño

Hacía una hora que habían terminado de almorzar. La colonia estaba en silencio. Los niños seguramente estarían en la pileta del club o en el arroyo, disfrutando del verano. En los tiempos modernos que corren ya ningún padre obligaba a sus hijos a dormir la siesta.
Don Pedro llevó una silla bajo el nogal y se sentó. También llevaba un libro.
Miró hacia la huerta. Las plantas de tomates florecían. Algún pájaro atrevido picoteaba la lechuga. Más allá, los frutales exhibían sus ciruelas y sus manzanas. La casa estaba en silencio. Don Pedro era viudo y vivía solo desde hacía cinco años.


Miró la tapa del libro: un grupo de niños con juegos tradicionales parecían mirarlo desde el pasado e invitarlo a jugar los juegos que jugó cuando fue niño igual que ellos.
Una profunda nostalgia anidó en su alma. Recordó a su madre, muerta hacía tantos años que ya ni sabía cuántos, a sus hermanos y a sus primos, los amigos, la escuela primaria…
Los ojos se le llenaron de lágrimas. La vida había pasado tan rápido.
Abrió el libro y, antes de empezar a leer, lo ojeó. Y un universo casi olvidado renació en su memoria, junto a decenas de vivencias, remembranzas de personas y lugares que ya casi no existían comenzaron a surgir como si nunca se hubieran ido. El libro traía al presente la niñez en la colonia de antaño. Rescataba al Pelznickel, al Christkindie, las tradicionales celebraciones de Navidad y de Año Nuevo, la manera de educar de los padres, la severidad de las maestras de entonces y sus métodos de enseñanza, canciones infantiles… Don Pedro, desbordado por la emoción, tarareó: Tros, tros, trillie, der Bauer ot ain Fillie…”.
El libro que tenía en sus manos era “La infancia de los alemanes del Volga”, del escritor Julio César Melchior. (Autor: Julio César Melchior).

domingo, 28 de julio de 2019

Los Gringos del Volga - Recorriendo Caminos '2018'

Album: Recorriendo Caminos. 
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 33.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2018
Sonido: Excelente.
01- Musiqueando en el quincho
02- Corrido popular
03- Ritmo de valseado
04- Al ballet Corazoncito del Volga
05- Detrás del horno
06- Viejita llevame a casa
07- Ladrillo bayo
08- Ritmo de vanerón
09- Schöne Fest
10- La jota cordobesa
11- Recorriendo caminos
12- A la tierra de la yerba
13- Vals tradicional
14- Polka rusa
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Agradecimiento Especial a Leandro  Dieser  por compartir esta material

domingo, 21 de julio de 2019

¿No todos los niños tuvieron la dicha de tener un triciclo en las colonias de antaño?

No todos los padres podían darse el lujo de comprarle un triciclo a su hijo. El dinero que ganaban trabajando en las tareas rurales como peón, incluso arrendando o como propietarios de unas pocas hectáreas, era escaso y la cantidad de hijos casi siempre superaba la media docena o, a muchas veces, la docena. Lo que solamente permitía satisfacer las necesidades básicas, apoyándose en huertas, carneadas, un sótano repleto de dulces, conservas y encurtidos, y una muda de ropa para los días de trabajo y otra para asistir a misa los domingos. No había manera de que sobrara un poco de dinero para utilizarlo en otros menesteres, por más planes de ahorro que se aplicaran. Ni que hablar de comprar algún artículo que no fuera absolutamente imprescindible como, por ejemplo, juguetes para los niños. Ellos tenían que conformarse con los que había o si no recurrir a su ingenio para fabricarlos.


No obstante esto, había padres, pocos, que sí podían darse el lujo de comprarle un triciclo a sus hijos. Eran los que poseían una posición económica más holgada, porque eran dueños de varias hectáreas de campo, lo que les permitía obtener un importante rédito económico con la cosecha de trigo y girasol, como asimismo con la venta de vacunos y lanares. Estos les regalaban a sus hijos triciclos nuevos, relucientes, para la fiesta de reyes o para el día de su santo. Desencadenando la admiración en los demás niños de las colonias, que veían a sus compañeritos de escuela montados en sus triciclos, recorriendo la galería de la amplia casa o el patio, bajo la sombra de los árboles frutales, disfrutando la bendición de ser los hijos de las familias más pudientes de la localidad.
Pero no todo concluía ahí. Porque también había padres muy humildes que, a costa de mucho trabajo, ahorro y sacrificio, lograban reunir dinero necesario para adquirir aunque más no sea un triciclo usado y obsequiárselo a sus hijos. Lo mismo que existían otros padres que, con mucho ingenio, fabricaban uno imitando al original. Y, si bien es cierto, que el resultado, a veces, distaba bastante de ser perfecto, el vehículo de tres ruedas terminaba siendo la felicidad de los niños, porque, por aquellos años, los pequeños se conformaban con lo que sus progenitores podían obsequiarles. La premisa básica no era tener el mejor triciclo sino ser un buen niño, un mejor hijo y una persona de bien.

Julio César Melchior

domingo, 14 de julio de 2019

Chicos Mentados - Recorriendo Misiones '2012'

Album: Recorriendo Misiones
Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 72.9 Mb.
Caratulas: Frontal
Año: 2012
Sonido: Excelente.
01- Recorriendo Misiones
02- Si Te Hubieras Casado
03- Casinha do Toto
04- El Puentecito de la Picada
05- El Rock y Amanecer Campero
06- Casa das Tias
07- Cerveza Música y Amor
08- Abriendo Zurcos
09- Os Atuais
10- Guitarras Tequilas y Cantos
11- Ojitos Azules
12- Telefone
13- Motivo y Razón
14- A los Bailarines
15- Pasito Tirolés
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domingo, 7 de julio de 2019

La dura vida de un alemán del Volga

"La pobreza te enseña a valorar lo que tenés"- sentencia Ignacio Kloberdanz recordando su pasado.
"Aprendí que todas las comidas son ricas, que no se debe tirar ni una miga de pan, que, a veces, un solo huevo es suficiente para mitigar el hambre después de haber estado dos días sin comer" sostiene.
Cenar a las cinco en invierno, porque ni siquiera teníamos una lámpara a kerosén, cuando era niño, fue habitual. Cenar e irse a dormir. Tiritar de frío porque no había leña para hacer fuego ni cobija suficiente para taparse.
"Desayunar té aguado y después ir a la escuela. Casi descalzo. La ropa remendada. Estar en penitencia todos los días. Vivir con hambre. Esa fue mi niñez" confiesa.
Nada de juguetes. Nada de tiempo para jugar. Trabajar y trabajar. Desde los siete años ayudando a mamá y a papá. Finalmente me mandaron a trabajar al campo de un amigo del patrón de mi padre. Tenía diez años y estuve seis meses sin ver a mi familia.





A los diecisiete mi padre me dijo que ya era tiempo de elegir una mujer y casarme y tener hijos. Así lo hice: me casé y tuve once hijos. Y otra vez la pobreza. Ni siquiera llegué a tener casa. Vivimos en un rancho de adobe con cocina y una habitación. La letrina estaba a treinta metros. Mis hijos crecieron y el hambre los fue echando.
Pasaron los años. Transcurrió la vida. Ignacio Kloberdanz casó a todos sus hijos. La mayoría se fue lejos. En el 2006 enviudó. En el 2009 uno de sus hijos lo llevó a la Capital. En el 2012 regresó por última vez a la colonia. Fue agosto cuando dejó grabadas estas palabras. Y en el mes de septiembre falleció.
"Trabajé toda mi vida. Para ayudar a la numerosa familia de mis padres. Y para criar a mis hijos"- concluyó a modo de síntesis. "Esa fue mi vida".

domingo, 30 de junio de 2019

Trio Musical Edelweiss - Baile da saudade '1985'

Album: Baile da saudade. 
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 29.9 Mb.
Caratulas: Frontal
Año: 1985
Sonido: Excelente.
01- Polka Ländler                             
02- 1023                                  
03- Dobrando a Esquina                      
04- Erika                                    
05- Pout-pourry de Marchas                   
06- Baile da saudade                        
07- Volta de Viagem                          
08- Gartenlaube                              
09- Gertudes                          
10- Relembrando                                
11- Kietz                                   
12- Zschoerper Walzer                         
13- Recordando os Colegas
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domingo, 23 de junio de 2019

¿Se acuerdan cuando al atardecer mamá nos mandaba a juntar los huevos?

Al atardecer mamá nos daba un balde y nos mandaba al gallinero a juntar los huevos del día que, generalmente, superaban las dos docenas. Una tarea que había que realizar con sumo respeto y cuidado. Porque no solamente teníamos terminantemente prohibido romper un huevo, aunque, a veces, accidentes no faltaban, sino que, también, debíamos evitar los picotazos de alguna gallina o clueca a la que no le gustaba para nada que le metiéramos mano al nido para hurtarle el huevo que había puesto con mucho esfuerzo y pretendía conservar a toda costa, aun sabiendo que tenía que mantener una reyerta con dos porfiados, tan porfiados, como mi hermano y yo, que podíamos llegar a hacer uso de estrategias bastante salvajes para alejarla del nido. En defensa de la pobre clueca, debo confesar que, más de una vez, la que nos sacó corriendo a picotazo limpio fue ella. Recogíamos los huevos un poco como un trabajo que era obligatorio realizar todos los atardeceres y, otro poco, jugando y llevando a cabo travesuras que nunca le contamos a nadie, ni siquiera a nuestros amigos. 


 Nadie en su sano juicio se hubiera arriesgado a que algún alcahuete le fuera con el chisme a papá. Entonces sí que nos hubiéramos enfrentado a un juez severo, que siempre condenaba y aplicaba una buena tunda con la alpargata o el cinturón, según la gravedad del asunto en cuestión. Papá no perdonaba las travesuras y menos perdonaba que maltratáramos las aves domésticas proveedores del tan ansiado sustento diario. Porque no solo nos proveían de huevos sino también de carne. Pero nuestro compromiso y obligación con las gallinas y el bendito gallinero, era mucho más amplio. No solo teníamos que recoger los huevos sino que, una vez a la semana, era menester barrer todo el excremento que las aves depositaban durante sus largos encierros nocturnos al que eran confinadas para protegerlas de los zorros y otras alimañas que, con mucho gusto y placer, se las hubieran devorado. Sumado a esto, que ya era mucho para nosotros, una vez al mes teníamos que cambiar la paja sucia de los nidos por limpia, que había que recoger de los campos aledaños, guadaña en mano. Cómo verán, no éramos muy amigos de las gallinas y ellas tampoco de nosotros, pues, las ingratas, todavía tenían el orgullo y el tupé de considerarnos intrusos en su hogar, cuando nosotros todo lo que hacíamos era cumplir órdenes superiores y, al final de cuentas, éramos los únicos que manteníamos no solo su hogar limpio sino que también las protegíamos de las alimañas, que las acosaban hambrientas y deseosas de comérselas.

(Autor: Julio César Melchior).

domingo, 16 de junio de 2019

El Gringo Julio y su Música Cervecera '2012'

Album: El Gringo Julio y su Musica Cervecera. 
Bitrate: 256.
Tamaño del archivo: 84.9 Mb.
Caratulas: Frontal
Año: 2012
Sonido: Excelente.

01- A los Gringos Reedel
02- La Colomeika
03- Capushta
04- Svete Milo
05- Buenas Noches Amada
06- Jalisco
07- Ella
08- Belky Mateo
09- Doce Cascabeles
10- El Gato Montés
11- Crasna Pashasca
12- Al Amigo Pancho Franta
13- Schöne Fraulein
14- Toman Vino en Jarra
15- Chardas
16- La Manguera de Jacinta
17- Al Bailarín de Mi Pago
18- Cuatro Dedos
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domingo, 9 de junio de 2019

Un parto difícil en las colonias de antaño

Los gritos se escuchaban hasta en el galpón, donde las mujeres se habían llevado a los niños para que no se percataran del nacimiento de un hermanito. Después se les diría que los trajo el arroyo o que nació de un repollo. Pero los gritos eran cada vez más fuertes y desgarradores y los niños, asustados, preguntaban insistentemente que le pasaba a su hermana que gritaba de esa manera tan terrible. Las mujeres, también desbordadas por la angustia, los consolaron diciendo que tenía un fuerte dolor de barriga por comer demasiadas ciruelas verdes. Los niños se miraron estupefactos, prometiéndose nunca más volver a probar ciruelas verdes. Sabían, por propia experiencia, que, a veces, generaban una descompostura, pero nunca se les pasó por la cabeza que unas inocentes ciruelas inmaduras podían llegar a generar semejante dolor de panza.



Los gritos continuaron implacables hasta que llegó doña Berta, con su habitual atuendo negro y sus casi ochenta años a cuestas, y todas las mujeres que estaban dentro salieron corriendo al patio a buscar palanganas, agua y a bajar alguna toalla del tendal.
Los niños cada vez entendían menos. Qué estarían haciendo dentro de la casa para necesitar tantas palanganas, agua y toallas? -se preguntaban anonadados. Qué nueva manera de curar había descubierto doña Berta? Ellos sabían que curaba el empacho, el mal de ojo y que entregaba yuyos para diferentes dolencias pero jamás supieron de algo así.
Media hora después, los gritos pasaron a ser cada vez más pausados y menos terribles. Paulatinamente el dolor de panza se le está pasando -pensaron los niños al advertir que las mujeres que los mantenían lejos de la casa, también respiraban aliviadas.
Y súbitamente los gritos cesaron. El silencio fue tal, que todos se miraron temiendo una fatalidad. Las mujeres comenzaron a observar la casa. Los niños hicieron lo mismo. Nada. Silencio absoluto. Total. Una lágrima amarga empezó a caer… pero, a mitad de camino, se transformó en alegría, cuando escucharon el llanto de un bebé. (Autor: Julio César Melchior).

domingo, 2 de junio de 2019

Rulo y su Estilo '2018'

Su primer trabajo discográfico. Luego de estudiar 6 años acordeón con su profesor Rodrigo Zarate , inscribirse como músico de AADI , edito el trabajo en el Sello discográfico » Colo Music» de Santa Fe.- Variados ritmos y se dio el gusto de grabar con su papa Floreano Khun y su acordeon

Album: Rulo y su estilo. 
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 54.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2018
Sonido: Excelente.  
01- El bombón asesino
02- La chancha se va pal mai
03- La vestido celeste
04- El toro
05- Bella morena
06- Brasil decime que se siente
07- Oh Susana
08- El cosechero
09- Ensueño
10- Barrilito de cerveza
11- La suavecita
12- Agachate Santiago
13- Entre amigos y chamamé
14- Mamo Papo
15- Quita penas
16- Los caminos de la vida
17- Ondas de Danuvio
18- Doña Paulina
19- El Cangui
20- Costeando el alambrado
21- A colonia Carrasco
22- Rastrojero colorado
23- Mi vieja acordeona
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domingo, 26 de mayo de 2019

Los bailes de los sábados en las colonias de antaño

Las muchachas iban y venían a lo largo de la amplia galería de la casa. Dos arrojaban agua sobre las baldosas que sacaban de la bomba y otras dos barrían frenéticamente con la escoba, limpiando a conciencia. Conversaban y reían, felices. Hacían planes para el atardecer. Rosa soñaba en voz alta: “ojalá que venga Juan”. “Si se entera papá que estás pensando en él, te va a encerrar en el cuarto y te vas a quedar sin bailar” -opinó Luisa seriamente. “Vamos, vamos, que todavía tenemos que barrer el patio y ordenar la cocina” - las apuró Berta. Sí, vamos! Que después hay ayudarle a cocinar a mamá” -acotó María.
Y así fue. Al rato asomó doña Filomena rezongando porque ya era tarde y nadie estaba haciendo nada en la cocina. La norma en la casa era almorzar a las doce en punto del mediodía, cuando sonaban las campanas de la iglesia: momento en que todos paralizaban su actividad para rezar el Ángelus. Y las muchachas sabían que las costumbres se cumplían a rajatabla. Por eso, sin refunfuñar pero sí controlando a duras penas su ansiedad, obedecieron a su madre. Rosa comenzó a pelar papas, Berta cebollas y Luisa comenzó a reunir ingredientes para preparar una pasta, mientras María se dirigía a la quinta a buscar las verduras que faltaban para elaborar el menú.



Luego del almuerzo, la vivienda quedó en silencio. Poco importaba que fuera sábado y las muchachas tuvieran planes para esa jornada. Nada alteraba el orden habitual de los habitantes de la casa. A nadie se le hubiese ocurrido revelarse ni contradecir las normas. Por respeto a los padres y a las buenas costumbres.
Los sábados a la tarde, después de la siesta y del mate, venía el momento del baño. Se calentaba agua en la cocina a leña en cuanta pava y tarro hubiera en la casa. La tina era un enorme fuenton confeccionado de chapa en la localidad y el cuerpo y la cabeza se lavaban con jabón casero que elaboraba la abuela tras cada carneada.
Habiéndose bañado y concluida la cena, que se desarrollaba con el toque de las campanas de la iglesia, a la hora del atardecer, las muchachas, que vivían en la calle central del pueblo y eran hijas de una familia de un pasar económico holgado, sacaron la radio a la galería. La trasladaron entre Berta y María y con esfuerzo la colocaron sobre una mesita instalada en un rincón, para que no moleste, en el momento de bailar. La encendieron y subieron el volumen.
Ahora solo cabía esperar que llegaran las primas, los primos y las amigas y los amigos invitados. Y todo estaría listo para otro sábado de baile y diversión. (Autor: Julio César Melchior).

domingo, 19 de mayo de 2019

Oscar Burgardt y su Conjunto - Para nuestra gente alemana

Popular acordeonista entrerriano Oscar Gotz.popularmente conocido como Oscar Burgardt y su conjunto. Aqui un compilado de temas relacionados con las colonias
Album: Para nuestra gente alemana. 
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 31.9 Mb.
Caratulas: Frontal
Año: -
Sonido: Excelente.
01- Colonia Santa Anita
02- La Paisana
03- Al compas del schotis schotis
04- De baile al aclarar
05- Marcha del inmigrante
06- Para los gringos
07- Bienvenidos los novios
08- De baile en la colonia
09- La colonia
10- Simplemente tradicion
11- Unser lait
12- Viejita llevame a casa
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domingo, 12 de mayo de 2019

Recuerdos de cuando el baño estaba en el fondo del patio y llovía durante días enteros

Llovía a cantaros. El patio era un fangal de charcos distribuidos aquí y allá. La noche llegaba más temprano que nunca. El sol había estado oculto durante todo el día, detrás de oscuros nubarrones.
La casa de adobe soportaba estoica, empapada su techo de paja vizcachera, chorreando agua por las cuatro paredes rectangulares. Las aberturas, puerta y ventanas, colgaban desvencijadas a merced de la impiedad del temporal.
Dentro, una familia compuesta de una pareja, tres hijos y un tío solterón, de vez en cuando miraban por los vidrios de los ventanucos, oteando el horizonte, implorando que la lluvia amainara, mientras observaban con deseo incontenible, la letrina, que se erigía en el fondo del patio.
Los niños, porque son niños, y no conocen todavía el pudor y la vergüenza de los mayores, tenían la dispensa de los padres para sentarse en cuclillas en el centro de la puerta y realizar sus necesidades urinarias sin salir al patio.


Los mayores, sin embargos, sufrían. No solamente vergüenza y pudor, lo que les impedía copiar a los niños, sino también porque ya les resultaba humanamente imposible resistir más, sin vaciar la vejiga u otro espacio lleno de tanta comida ingerida durante la larga jornada de lluvia.
A la medianoche, habiéndose acostado todos a dormir, el tío, fastidiado de tanto apretar las piernas y contener la respirar, gruñendo una queja y lanzando un insulto, se levantó precipitadamente, salió corriendo de la habitación, a oscuras cruzó la cocina, tropezando con una silla y tirando una cacerola que colgaba de la pared, abrió la puerta, para enfilar corriendo rumbo a la letrina.
La lluvia, los charcos, el barro y el intenso viento, más la veloz corrida, lo zarandeaban como si fuera un equilibrista tratando de no precipitarse en una caída humillante. Una caída que resultó inevitable. Cayó despatarrado en un charco de agua. Se hundió en el fango mientras sentía un vergonzoso alivio en su vejiga y en su vientre. (Autor: Julio César Melchior)

domingo, 5 de mayo de 2019

Jorge Ratoski y sus Estrellas - Gracias al Sol '2018'

Album: Gracias al Sol. 
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 54.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2018
Sonido: Excelente. 
01- Gracias al sol
02- Tatuaje
03- Rios de babilonia
04- Sin ti
05- Tarefero de mis pagos
06- Bugiu da serra,menino daporteira
07- Por que no le cuentas
08- La chancla
09- Por mujeres como tu
10- Corrido popular
11- Que te vaya bien
12- Vals popular
13- Vida cor de rosa
14- El ultimo adios
15- Ley de la vida
16- Popurri brasil (en vivo)
17- Lida campera (en vivo)
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domingo, 28 de abril de 2019

Travesuras infantiles a la hora de la siesta en las colonias de antaño

El niño estaba tirado entre los pajonales, apretado contra el suelo, conteniendo la
respiración, mientras espiaba como don Fermín salía de la casa, a una hora inusual, para caminar hasta el fondo del patio e ingresar al baño.
Allí permaneció durante un tiempo que al niño le pareció interminable, hasta que, por fin, salió y desanduvo el camino rumbo a la casa. El deseo de ir al baño era el único motivo por el cual el anciano podía interrumpir su siesta y dejar la cama en pleno verano para andar bajo los rayos del sol a las dos de la tarde.
Cuando el niño estuvo seguro de que don Fermín ya no volvería por un buen rato, se arrastró hasta el borde de la quinta, cerca de las plantas de tomates, miró hacia la casa, por las dudas, y, cautelosamente, se puso de pié.



Sus ojos brillaron, destilando codicia, al ver tan cerca de sus manos los rojos y sabrosos tomates, que brillaban al sol, instándolo a que los corte y les eche un buen mordiscón. Pero se contuvo. En lugar de eso, pensó en su hermanito, se sacó la gorra y comenzó a llenarla hasta más no poder.
Terminada la faena y justo cuando iba a darle un mordisco al más grande y hermoso tomate que había visto en su corta vida, un grito lo paralizó. Don Fermín venía corriendo hacia él, lanzando maldiciones y agitando una escoba, furioso.
El niño, asustado y desorientado, salió corriendo hacia los pajonales, no sin tropezar con la regadera, que estaba parada junto a las plantas. Con tan mala suerte que cayó sobre la gorra. Como pudo, se levantó dolorido, agarró la gorra que chorreaba un espeso líquido rojo, y escapó despavorido, seguido por don Fermín, a los gritos. (Autor: Julio César Melchior).

domingo, 21 de abril de 2019

Die Stadt Kapelle - A todo ritmo y alegria vol.2 '2013'

Album: A todo ritmo y alegria vol.2. 
Bitrate: 128.
Tamaño del archivo: 49.9 Mb.
Caratulas: -
Año: 2013
Sonido: Excelente.
01- Para las Aldeas
02- Viejita llevame a casa
03- Teatro Español.
04- La marejada
05- Juan Guerrero
06- Deci que si, que si.
07- El Toro.
08- La cucaracha
09- Mate amargo
10- Polca maravilla
11- Yo vendo unos ojos negros
12- Bailando el Pasito Tiroles
13- Entre amigos y chamame
14- Vals tradicional.
15- Punta Cayasta.
16- Kilometro 11
17- Marcha del inmigrante.
18- Golfo de Viscaya
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domingo, 14 de abril de 2019

La casa de adobe

La vivienda era precaria, estaba construida con adobes, revocada con barro, pintada a la cal, y con piso de tierra. Tenía solamente dos dependencias, una que cumplía las veces de cocina y otra, de habitación. La única puerta que daba al patio, lo mismo que la que daba al dormitorio, al igual que las dos ventanas, una para la cocina y otra para la pieza, estaban pintadas de verde.
El único lujo, y a la vez, el único confort, que sus moradores poseían, era una cocina a leña, en la que se cocinaban y horneaban todos los platos que ponían sobre la mesa, y con la que calentaban toda la casa en invierno.


También tenían una mesa larga de madera, varias sillas, un enclenque mueble para los enseres domésticos, una cama matrimonial y otra de una plaza y dos colchones, que yacían tirados en el piso.
En la vivienda vivían don Alfredo, su esposa y seis hijos. El mayor tenía trece y el menor dos años. Ninguno asistía a la escuela. Todos debían aportar, con su trabajo, en la manutención del hogar. De nada sirvió que la monja superiora tratara de convencer al hombre de que sus hijos merecían una educación. “Y quién me ayuda en el campo? Usted?” -fue la respuesta. “Somos muchos en la y todos quieren comer”.
La vivienda había sido levantada a unos cien metros del pueblo. Cerca de un arroyito. Los niños, en verano, junto a la madre, cultivaban una quinta, como para alimentar a toda la colonia. Cosa que intentaban, porque todos los días, bien temprano a la mañana, madre e hijos, recorrían el pueblo vendiendo verduras y hortalizas.
Tenían una vida sacrificada. Dura. Llena de privaciones. Que, con los años, se profundizó, porque fueron naciendo varios niños más. La pobreza no parecía un límite para concebir más niños. Más bien, parecía todo lo contrario.
Tampoco el poco espacio que había en la casa era un límite para traer más hijos al mundo. En vez de ampliarla, cosa difícil, ante una situación de humildad tan extrema, se solucionaba el inconveniente desparramando colchones en la cocina durante las noches, que generalmente eran compartidos por más de dos niños.
Todos crecieron sanos y de uno en uno fueron abandonando la casa para luego casarse.
Finalmente don Alfredo y su esposa quedaron solos, en la casa de adobe, junto al arroyito.
Primero murió don Alfredo, a los 83 años, y unos meses después, lo siguió su esposa.
La vivienda, de adobe, pintada a la cal, con puertas y ventanas verdes, quedó sola, a merced del tiempo.
Un día, transcurridos muchos años de soledad y olvido, un viento fuerte se llevó el techo.
Y la casa empezó a morir. (Julio César Melchior).

domingo, 7 de abril de 2019

El Dúo Alemán - De Gira en Gira... '2017'

Album: De Gira en Gira. 
Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 51.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2017
Sonido: Excelente.
01- Polca tradicional.
02- Choriceadas alemanas.
03- A la altura de la gramilla - Tranquilidad y viento fresco.
04- A los amigos de General Galarza.
05- A nuestros abuelos.
06- Por ahí cantaba Garay.
07- Polca tradicional.
08- Al amigo Juan Rauch.
09- Gallo sapucay.
10- Cruzando el San Jose.
11- Cumbias del recuerdo.
12- Tú condena.
13- Contando estrellas.
14- Al programa "Unidos por la musica"
15- Cuartetos enganchados.
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domingo, 31 de marzo de 2019

Un domingo en familia en la colonia

Sobre la cocina a leña varias ollas exhalan vapores y aromas disímiles. El fuego, su interior, crepita. Abuela abre la puerta del horno, observa la fuente en la que descansa un lechón rodeado de papas, da unos pinchazos aquí y allá con el tenedor, para finalmente decidir que todavía le falta un poco. Luego toma una cuchara de madera y revuelve el contenido de una cacerola. Se nota a primera vista que sabe lo que hace. No necesita ninguna receta escrita. Todo lo lleva grabado en su memoria. Tampoco necesita balanza para pesar los ingredientes, sus manos y sus cálculos siempre resultan perfectos.
Es domingo, día de reunión familiar. Primero asistir a misa, a las diez de la mañana, en la iglesia de la colonia, después todos a almorzar a casa de abuela. Los hijos, nueras, nietos. Un universo de personas que se sentarán en torno de la larga mesa familiar, con abuelo presidiendo la cabecera. Hablarán todos a la vez. Habrá recuerdos. Anécdotas. Risas. Alguna lágrima. Y después, si abuelo si tiene ganas y el cuerpo le da, aparecerá el acordeón y surgirán las canciones alemanas.





Abuela vuelve a revolver el contenido de la olla con la cuchara de madera.  La coloca sobre la mesa y se acerca a la ventana para observar si ve gente en la calle, retornando de la iglesia. No ve a nadie. Eso le da tiempo para salir al patio, tomar la palangana e ir a la bomba a llenarla de agua, para lavar unas prendas y colgarlas en el tendal, allá en el fondo, cerca de la quinta, donde florecen las verduras y los frutales.
Al volver, ingresa al galponcito de chapa y sale con el brazo cargado de astillas de eucalipto, para alimentar el fuego de la cocina a leña.
Alguien pasa por la calle y la saluda. Ella responde con una sonrisa.
-Terminó la misa -piensa. Ahora vendrán mis hijos.
Y así es. Llegan los hijos y las nueras, pero también abuelo y los nietos, que ingresan corriendo al patio a abrazarla y llenarla de besos. (Autor: Julio César Melchior).
Todas las recetas de nuestras abuelas están en mi libro “La gastronomía de los alemanes del Volga”, que se puede adquirir desde cualquier localidad del país.

domingo, 24 de marzo de 2019

Os 3 Xirus - Volumen 40 '1996'

Album: Volumen 40. 
Bitrate: 192.
Tamaño del archivo: 68.9 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera
Año:  1996
Sonido: Excelente.



01- Lá Pras Bandas do Sul
02- Pot-Pourri Alemanha No Brasil: River Kwai Marsch - Lore Lore - Schwatzbraunn Ist Die Haselnut - Uma Bebedeira É Alegria - Barril de Chopp - Beer Barrel Polka - Liechtensteiner Polka
03- Churrasco de Vaca Louca: Vaquinha Preta - Roubaram Meu Frischtick - Campeão do Bolão - Cachaço do Schimitão -Barbaridade - Ra, Ré, Ri, Ro, Ru - Fuquinha Meia Dois - Boi Barroso
04- A Pistola do Meu Tio
05- Quem Cochicha o Rabo Espicha (O Direito Dos Animais)
06- Jogando Bolãozinho
07- Linda Catarina
08- Tô Maluco por Você
09- Bolachinha Com Chá
10- Titico e Titaco
11- Pentelhando No Fandango
12- Pombinha Mensageira
13- Gaúcho de Coração
14- Baila Senhorita
15- Mandioca Velha (Panelha Velha)
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domingo, 17 de marzo de 2019

La colonia es un murmullo de voces que se pierden

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar…” Y al andar se dejan estelas en la mar que, al mirar atrás, son nuestras huellas en el camino. Jirones de vida y destino que dejamos en el pasado para construir este futuro. Este ahora que en mis manos, ajadas y viejas, no logran contener en toda su inmensidad tanta angustia, devastación y desolación que me dejó el ayer. Cuando lleno de sueños embarqué hacia la Argentina, con mi esposa y mis hijos. Mis baúles y mis miserias. Mi adiós a la tierra volguense y mi esperanza desmedida en el futuro argentino.




Y no hubo tal futuro. No hubo nada. Solamente amargura tras amargura. Fracaso tras fracaso. Llorando muertos tras muertos. Llorando partidas y continuando a pesar de todo. Cada vez más solo, cada vez mas desesperado y cada vez mas decepcionado de la vida. Primero mi esposa. Muerta por la epidemia. Después mis hijos. Difteria y otros males. Todo me lo llevó Dios. Todo lo perdí. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué tenía que aprender? ¿A sufrir? ¿Qué culpa tenían mis hijos y mi esposa con mi aprendizaje? Es ilógico escuchar esa explicación del cura: Toda muerte nos enseña algo. ¿A quién? ¿Por qué alguien debe entregar su vida para enseñarle algo a una persona que continúa, supuestamente, disfrutando de la vida? No tiene lógica. Nada tiene lógica. Ni que mis tres hijos y mi esposa hayan muerto y yo, totalmente solo, desgarrado de dolor, hoy esté cumpliendo 98 años.

domingo, 10 de marzo de 2019

Die Dorfmusikanten - Ein bisschen von allem '2011'

Aqui esta resubido este volumen 05 de este grupo de santa anita de larga trayectoria musical de los alemanes del volga
Album: Ein bisschen von allem
Bitrate: 128
Tamaño del archivo: 65.9 Mb
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2011
01- Chiquita polka
02- Schneewalzer.
03- Guter mond.
04- In München steht ein Hofbräuhaus.
05- Auf der Kalinenbruck.
06- Oh Isabella.
07- Afortunadamente pendejo
08- Man kauft sich
09- Mazurca tradicional.
10- Porque te fuiste.
11- Sarandeador de guitarra.
12- Camino a Caraguatá - vivo.
13- Desde que tu me amas - vivo.
14- Polka para Flopy.
15- Wenn wir erklimmen.
16- Clarinet polka.
17- Zigge zagge.
18- Eine schwalbe bringt kein sommer.
19- Es wollt ein jäger einst jagen.
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domingo, 3 de marzo de 2019

Rumbo a América

Arrastró los tres grandes baúles a lo largo del puerto y con la ayuda de su esposa y de su hijo mayor, los subió al barco, y con el resto de energía física que le quedaba, los acomodó en el fondo de la bodega, junto a otros bultos, de formas variables y contenidos dispares.
Sus cuerpos estaban profundamente cansados pero interiormente se sentían satisfechos. La primera etapa del largo viaje se había desarrollado sin mayores contratiempos. Los hubo, es cierto. Lo mismo que también era cierto que hubo que enfrentar momentos de mucha angustia. Pero la meta estaba lograda. La aldea quedaba atrás. Cada vez más lejos. Rusia ya no los quería. En realidad, nunca los quiso. “Nos usó mientras fuimos útiles y ahora nos expulsa” -pensó Joseph.
Allá lejos, en la aldea, allá, en la lejana Rusia, quedaban la pobreza, el hambre y el sufrimiento; pero también permanecían seres amados, padres, tíos, primos, abuelos, que no quisieron, no se atrevieron o no pudieron escapar del dolor.





Por eso, en el barco, se mezclaban la alegría y la tristeza. La esperanza y la angustia. Los pasajeros que emigraban eran conscientes que casi con seguridad jamás iban a volver a reencontrarse con los familiares que quedan atrás. Rusia estaba inmersa en un caos social, político y económico que terminaría consumiendo muchas vidas y muchas aldeas habitadas por descendientes de alemanes.
El barco se fue alejando. Cada pasajero se recluyó en su espacio. Algunos en sitios muy diminutos, dado la cantidad de pasajeros que el capitán había permitido ascender en aras de ganarse un dinero extra.
El viaje iba a ser largo. Casi un mes. La comida empezaría a escasear y a ser racionada rigurosamente. La mayoría pasaría hambre. Todos terminarían infectados de piojos y con el cuerpo lleno de ronchas de tanto rascarse. La falta de agua dulce, completaría el panorama.
Así y todo, arribaron al puerto de Buenos Aires con el alma henchida de esperanza y la idea fija de forjar un futuro mejor para sí mismos y sus descendientes.
Y transcurridos más de cien años de aquella emigración y de aquel viaje, podemos escribir con total seguridad de que lograron cumplir su meta. (Julio César Melchior).

domingo, 24 de febrero de 2019

Los Auténticos del Ritmo - A Todo Ritmo '2018'

Los integrantes del grupo son: Carmen Rossi (voz), Sergio Walker (voz y animación), Dario Montú (Bateria y percusión), José Luis Schmidahlter (teclado y coros) y Ezequiel Ramos (acordeón, teclado y dirección musical). Siendo este el Volumen 10
Album: A Todo Ritmo. 
Bitrate: 320.
Tamaño del archivo: 84.9 Mb.
Caratulas: Frontal
Año: 2018
Sonido: Excelente.
01- Marchita  autentica
02- Porque te tengo que olvidar - No me importa el dinero.
03- Quisiera y no puedo
04-  Sueño contigo - Como te voy a olvidar
05- Señor picaron
06- El Chiqui cha
07- Yolanda la cuartetera
08- Un beso de tu boquita
09- Que viva España - Paso doble te quiero
10- Vino griego
11- Las margaritas
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domingo, 17 de febrero de 2019

El adiós al Volga

Ver por última vez las aguas del río Volga, desencadenó en él una revolución interna de sensaciones e imágenes: mi abuelo intuyó con absoluta certeza, que jamás iba a regresar a la aldea, que las circunstancias de la vida, llámense económicas, sociales, políticas, o simplemente destino, nunca se lo iban a permitir.





Quiso retener en su memoria el fluir del agua, su color intenso, la bravura de su ímpetu; pero, muy en el fondo de su alma, sabía que eso era imposible, porque el transcurrir del tiempo siempre diluye los recuerdos, primero los pinta de color sepia y finalmente los transforma y los aleja, hasta quitarles nitidez y emoción.
Agitó las riendas y los caballos se pusieron en marcha, arrastrando el carro en el que viajaban mi abuelo, su esposa, sus cinco hijos, tres baúles y unas pocas cosas que pudieron llevar.
En la aldea quedaba no solamente el pasado, una vivienda, su hogar, al que jamás regresarían, sino padres, hermanos, tíos y abuelos. Un universo de gente que los veía alejarse en el horizonte, envueltos en una bruma de polvo, que levantaban los caballos y el carro al cruzar la inmensidad rusa rumbo a la estación, donde abordarían el tren que los llevaría a Alemania, para, en el puerto de Bremen, embarcar rumbo a la Argentina.

domingo, 10 de febrero de 2019

Los Binder - 10 Años de ritmo popular '2017'

Album: 10 Años de ritmo popular 
Bitrate: 320.
Tamaño del archivo: 86.8 Mb.
Caratulas: Frontal y Trasera.
Año: 2017.
Sonido: Excelente.
01- Alegre casamiento - La vestido rojo - El cepillo de lustrar
02- Aires campesinos
03- Yo vendo unos ojos negros
04- Asi se baila el chamamé
05- Pedelman
06- Colonia Esperanza
07- Mi primer amor
08- Trair ratze, trair catze
09- Noches de Miramar
10- Polka de Los Binder
11- Rancho E' La Cambicha
12- Lo que tengo pa' decirte
13- No aguanta sin bailar
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Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez  por compartir esta material

domingo, 3 de febrero de 2019

Mi abuelo llegó a la Argentina a los ocho años

Mi abuelo partió de la aldea Kamenka, a los ocho años, junto a su madre y varios hermanos, para arribar a la Argentina y reencontrarse con su padre, que había llegado unos años antes para trabajar, edificar una vivienda y luego mandar a buscarlos a ellos y cumplir con la promesa que había realizado al dejar las orillas del río, para escapar de las hostilidades rusas y el prejuicio, el sufrimiento, la miseria, las muertes por el hambre de seres queridos y amigos.



Aquí se instalaron en Pueblo Santa María, en la que en aquel entonces se conocía como la Matschgasse (Calle de barro), con la idea de continuar desarrollando la profesión de zapatero, que venía llevando a cabo desde hacía muchos años. Para eso había traído consigo sus materiales de trabajo y las maquinarias necesarias para cortar cuero y fabricar zapatos. Y así lo hizo. Sus hijos crecieron. Mi abuelo comenzó a llevar a cabo actividades relacionadas con la iglesia, colaborando con el sacerdote y sus menesteres eclesiásticos. Andando el tiempo se casó y formó su propia familia. Arrendó campo y logró cierta holgura económica. La que se le escurrió de las manos cuando llegó la modernización y los tractores de combustible comenzaron a reemplazar a los caballos. Esto acaeció en su etapa de madurez, por lo que ya no pudo comenzar de nuevo. Fue allí que retomó la profesión de su padre: zapatero. Y por años fue el zapatero de la localidad. Lo fue hasta el día que murió, en el año 1972.

domingo, 27 de enero de 2019

Maravillas Alemanas - Para seguir bailando '2017'

Album: Para seguir bailando  

Bitrate: 128. 
Tamaño del archivo: 30.2 Mb. 
Caratulas: Frontal y Trasera
Año: 2017
Sonido: Excelente
01- Enredando cuerpos
02- Las chicas tienen
03- A Villa María
04- Vaneron
05- Que la dejen ir al baile sola
06- El caraicho
07- Como la paloma
08- Polca de la sopa
09- Estelita
10- Así empezó papá y mamá
11- Ciudad de Córdoba
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Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez  por compartir esta material

domingo, 20 de enero de 2019

Los juegos en las colonas de antaño

Los niños juegan a las bolitas en la vereda. Las niñas a las muñecas, en el fondo del patio. Ambos ya saben: los varones tienen derecho a la vida social y las mujeres, la obligación de estar atentas al cuidado del hogar y la crianza de los hijos.



Los varones discuten, se empujan, se abofetean, se trompean, se ensucian, luchan por el espacio que les pertenece por la simple razón de ser hombres. Las nenas sin embargo miman a sus muñecas, las bañan, las visten, las alimentan. Las duermen, aceptan resignadamente y sin siquiera darse cuenta, el papel que la sociedad patriarcal les asigna.
Los juegos perpetúan el modelo. No son tan inofensivos ni tan inocuos como parecen. Y los adultos lo saben.

domingo, 13 de enero de 2019

Grupo Revelacion - No Somos Suversivos Vol03 '1986'

Son temas ineditos del Grupo Revelacion de Gral Ramirez decada de los 80 antes de editar sus materiales discograficos  eran materailes para difusion del grupo en sus comienzos   
Album: No Somos Suversivos Vol03  

Bitrate: 128. 
Tamaño del archivo: 30.2 Mb. 
Caratulas: Frontal
Año: 1986
Sonido: Excelente
 
01- Malvita.
02- El lorito enamorado
03- El dominguero
04- Asi bailaba mis abuelos
05- Por lo que me gustan las uvas
06- La reina de la fiesta
07- Es preferible reir que llorar
08- Tu malvon
09- Oh Susana
10- El secreto
11- Directo al corazon.
12- Compare Michele.
13- La Cajita angelical
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Agradecimiento Especial a Ruben Abel Eichhorn de General Ramirez  por compartir esta reliquia

domingo, 6 de enero de 2019

La colonia es un murmullo de voces que se pierden

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar…” Y al andar se dejan estelas en la mar que, al mirar atrás, son nuestras huellas en el camino. Jirones de vida y destino que dejamos en el pasado para construir este futuro. Este ahora que en mis manos, ajadas y viejas, no logran contener en toda su inmensidad tanta angustia, devastación y desolación que me dejó el ayer. Cuando lleno de sueños embarqué hacia la Argentina, con mi esposa y mis hijos. Mis baúles y mis miserias. Mi adiós a la tierra volguense y mi esperanza desmedida en el futuro argentino.



Y no hubo tal futuro. No hubo nada. Solamente amargura tras amargura. Fracaso tras fracaso. Llorando muertos tras muertos. Llorando partidas y continuando a pesar de todo. Cada vez más solo, cada vez mas desesperado y cada vez mas decepcionado de la vida. Primero mi esposa. Muerta por la epidemia. Después mis hijos. Difteria y otros males. Todo me lo llevó Dios. Todo lo perdí. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué tenía que aprender? ¿A sufrir? ¿Qué culpa tenían mis hijos y mi esposa con mi aprendizaje? Es ilógico escuchar esa explicación del cura: Toda muerte nos enseña algo. ¿A quién? ¿Por qué alguien debe entregar su vida para enseñarle algo a una persona que continúa, supuestamente, disfrutando de la vida? No tiene lógica. Nada tiene lógica. Ni que mis tres hijos y mi esposa hayan muerto y yo, totalmente solo, desgarrado de dolor, hoy esté cumpliendo 98 años.

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